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miércoles, 11 de abril de 2018

EUSKERA

16. EL EUSKERA: LA LENGUA INDÍGENA DE EUROPA

Artículo publicado en el libro MITOLOGÍA SALVAJE

“Tenéis la fortuna de que vuestro pueblo sea depositario de la reliquia más venerable de la antigüedad hispana. Otras tendrán más valor artístico, serán más admiradas y codiciadas universalmente, pero no hay otra que tenga la importancia de esta lengua”.  Ramón Menéndez Pidal, Director de la Real Academia de la Lengua Española (1925-1939)

a) El antiquísimo origen del euskera.

La mayor parte de los lingüistas están de acuerdo en afirmar que el euskera es la lengua viva más antigua de Europa Occidental. Su antigüedad se remonta como mínimo a tiempos neolíticos, aunque algunas evidencias lingüísticas demuestran que su origen puede estar mucho más atrás.

Así por ejemplo, la raíz haitz (piedra) está presente en el nombre de varias herramientas que desde tiempo inmemorial la humanidad ha conocido fabricadas en metal, pero que los vascos aun siguen denominando como si fueran útiles paleolíticos: Aizkora (hacha), aizto (cuchillo), aitzurra (azada) o zulakaitz (punzón).

Otro vocablo antiquísimo es la raíz ur, que hoy traducimos como agua, pero que en su origen (y como apunta el lingüista Imanol Mújica) pudo significar materia viva. Así, con la raiz ur se forman lur (tierra), elur (nieve), zur (madera), haur (niño), hezur (hueso), euri (lluvia)…

También es muy antigua la raíz onomatopéyica iz que significa "energía" o "luz", de la cual derivan, izar(estrella) izan (verbo: ser), izadi (naturaleza), izaki (criatura viviente), izpiritu (espiritu), izaera (carácter, modo de ser), izorra (embarazada), izotz (hielo: literalmente energía fría).

Éstas, y otras muchas evidencias, han llevado a afirmar a numerosos lingüistas e historiadores que la lengua vasca puede considerarse heredera directa de la lengua que hablaban las gentes que habitaron hace 15.000 años las cuevas de Altamira, Ekain o Lascaux durante la última glaciación. Así, entre muchos otros autores, destacamos:

El profesor Luis Pericot en el discurso pronunciado en la clausura del XII Pleno del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en 1952:

¿Quién sabe qué es la lengua vasca? Nada puede en los países europeos devolver a un hombre del siglo XX la sensación de transponerse a 5 ó 10.000 años antes. A nosotros nos basta para ello con escuchar a unos campesinos vascos en alguna de sus fiestas populares improvisando en su vieja lengua y cerrar los ojos. ¡Estamos oyendo a unos pastores neolíticos o acaso a quienes pintaron Altamira!

El escritor Louis Charpentier afirmaba en su clarividente libro El misterio vasco que:

Resultaría difícil afirmar que el euskera actual era hablado ya hace más de 10.000 años, en los tiempos magdalenienses, pero es indudable que, desde aquellos tiempos hasta nuestros días, en la lengua vasca se han conservado vocablos empleados por los magdalenienses de la región pirenaica.

El antropólogo y miembro de la Real Academia de la Lengua Española Julio Caro Baroja afirmaba que:

El origen de este pueblo es el de su lengua, que muchos suponen que podría remontarse al hombre de Cromañón.

Para el profesor de la Universidad de Standford Luigi luca Cavalli-Sforza:

La lengua vasca desciende de las lenguas habladas en la primera ocupación de Francia suroccidental y España noroccidental por los hombres de Cro-Magnon . Los grandes artistas de las cuevas de la región hablaban una lengua de la que desciende el moderno euskera.

Felix Zubiaga, investigador y escritor afirma:

Para los lingüistas el euskera es una lengua de origen desconocido, cuando en realidad, el euskera es testigo natural del nacimiento del lenguaje articulado y, por lo tanto, aclara su origen a través de sus monosílabos originales, fuentes primarias del lenguaje.

Y por su parte el escritor y lingüista Josu Naberan cree que:

Es probable que el euskera sea uno de los focos de origen del lenguaje articulado.

Independientemente de la mayor o menor antigüedad del euskera, el hecho trascendental es que dicha lengua constituye el último nexo lingüístico con las culturas de la Vieja Europa y, a través de ella, se pueden desenmarañar muchos de los enigmas sobre nuestro pasado. Comencemos.


b) El refugio climático cantábrico-aquitano (… origen geográfico del euskera)

El euskera es hablado hoy en día por unas 800.000 personas que habitan, en su mayor parte, en el Norte de España y el Sur de Francia. Estas gentes se denominan así mismos como euskaldunak (“los que hablan euskera”), por lo que su identidad queda definida en última instancia por el idioma y no por un espacio geográfico determinado.

Los euskaldunak, al estar repartidos entre los territorios de dos estados-nación diferentes,  son actualmente bilingües, ya que conviven con gentes que hablan otros dos idiomas: el español y el francés. Estas tres comunidades idiomáticas son las que en su mayor parte componen al pueblo que hoy conocemos como vasco (Basoko = “del bosque”).

Sin embargo, el idioma euskera se haya aún claramente reflejado en los nombres de pueblos, montes, valles y ríos de una zona bastante más amplia que la del territorio vasco actual. Esta  zona comprende gran parte de los macizos y zonas adyacentes de las cordilleras Cantábrica y Pirenaica, así como la parte del Sudoeste de Francia que hoy conocemos como Aquitania. Estos lugares, a tenor de las evidencias toponímicas, compondrían la primitiva morada de los euskaldunak.

Se da la extraordinaria circunstancia de que es precisamente en esta zona geográfica, hogar primigenio de la lengua viva más vieja de Europa, dónde se encuentran gran parte de los yacimientos paleolíticos más relevantes de nuestro continente, así como la concentración de arte rupestre más importante del mundo en cantidad e importancia (lo que los historiadores llaman arte franco-cantábrico).




Todos estos yacimientos permiten suponer, y sobre esto parece que los investigadores no tienen duda alguna, que gran parte de los europeos de la época del Paleolítico Superior buscaron refugio durante la última glaciación en las miles de cuevas del Cantábrico, del Pirineo y  de Aquitania.

Pero esta zona no fue sólo elegida por nuestros antepasados por la gran cantidad de refugios rocosos. En aquella época (en la que el casquete glaciar llegaba hasta Normandía), las costas del cantábrico y de Aquitania poseían junto a las regiones del Cáucaso, uno de los climas más benignos de todo el continente, lo que permite hablar de un auténtico “refugio climático”.


Anton Uriarte, profesor de geografía en la Universidad del País Vasco y autor del libro Historia del clima de la tierra, ha desarrollado una hipótesis climática que permite comprender porque el clima era más benigno en la región cantabro-aquitana:

El aire que atravesaba la meseta de la península procedente del suroeste perdía humedad y se calentaba de forma notable por el efecto fóehn al bajar al cantábrico y a Aquitania, tal y como ocurre en la actualidad. De esta manera, en la región cántabro-aquitana el frío invernal quedaba muy
atenuado, creándose una zona refugio de clima más
benigno para la fauna y para los seres humanos.

Por su parte, Maria Fernanda Sánchez Goñi, Catedrática de Evolución del clima por la Universidad de Burdeos, nos ofrece otra clave biológica de porque esa zona geográfica del Sur de Europa estuvo habitada desde hace decenas de miles de años:


A cada periodo de enfriamiento glacial se produce en el norte de España la aparición de estepas de gramíneas, mientras que en el sur aparece una estepa desértica. Los herbívoros, atraídos por las gramíneas, se instalarían en el norte, lo mismo que los humanos atraídos por su caza.

Desde hace unos años, a estas hipótesis y evidencias se le han unido los estudios de la genética de poblaciones, que permiten a los investigadores, a través de la biología molecular, determinar cuales fueron las rutas migratorias que siguieron nuestros ancestros, por lo que un nombre apropiado para denominar a esta ciencia puede ser el de arqueogenética.

En este sentido, la edición española de la revista norteamericana Scientific American, en su numero de Enero del 2003 publicaba un artículo firmado por Elisabeth Hamel (periodista científica) y Peter Forster (Doctor en biología y profesor de la Universidad de Cambridge) en el que afirmaban basándose en diversos estudios arqueogenéticos que 3/4 partes de la población de Europa Occidental provenían de dicho refugio glaciar Lo cual confirmaba científicamente lo que era una obviedad por las múltiples evidencias arqueológicas. Esto decían Hamel y Forster.


Presumiblemente, los europeos sólo pudieron sobrevivir al frio glaciar refugiándose en las zonas donde el clima era algo más benigno; de ellas, las dos más notables estaban una en Ucrania y otra en el sudoeste europeo. Como hemos mostrado una parte considerable de los grupos que volvieron a poblar el oeste y norte del continente después de la glaciación (según la datación genética, hace unos 10.000-15000 años) procedían del sudoeste de Europa […] de un grupo de hombres y mujeres que habrían habitado la región que envuelve el actual País Vasco hace unos 20.000 años aproximadamente.



Más recientemente, uno de los genetistas mas respetados y profesor de la Universidad de Oxford, Stephen Oppenheimer, ha publicado un libro de gran repercusión en los círculos académicos británicos: The origins of the British (Los origenes de los británicos). En dicho libro, Oppenheimer desmonta el mito de la existencia en Gran Bretaña de una población originaria celta a la que poblaciones anglosajonas-normandas invadieron. Para ello, el profesor de Oxford coteja los datos genéticos de los estudios científicos de las ultimas décadas y extrae la conclusión
de que los británicos proceden del refugio cantábrico-aquitano:

Sabemos que la pista genética más antigua en Europa es más común en la zona norte de España, especialmente en el País Vasco. Esta zona fue uno de los refugios europeos que mejor sobrellevaron la última Edad de Hielo, logrando preservar su identidad genética original de manera más clara que el resto de Europa.

Conclusiones similares se pueden extraer de otros muchos estudios arqueogenéticos. Así por ejemplo tenemos los de Cavalli-Sforza para la Universidad de Stanford, los de Ornella Semino y Peter Under Hill también de la Universidad de Standford), los de Sergio Cardoso para la Universidad del País Vasco  o los de Antonio Salas para la Universidad de Santiago de Compostela.

En resumen, y volviendo al euskera, el origen geográfico de la lengua vasca coincide con el área geográfica de mayor concentración humana de Europa Occidental durante el periodo glaciar. Un dato clave para conocer las raíces lingüísticas de nuestro continente.

Y aunque han sido muchos los que se han empeñado en atribuir al euskera diversos orígenes foráneos, la cascada de evidencias lingüísticas, arqueológicas y genéticas no dejan lugar a la duda.

Así lo manifestaba Jaume Bertranpetit responsable europeo del ambicioso Genographic  Project de National Geographic:

Los vascos son, sin duda, la población más autóctona de Europa.

No obstante, y por si alguien pretende sacar algún otro tipo de conclusiones fuera del ámbito cultural y científico, recalcamos que todas estas investigaciones no evidencian diferencias relevantes entre los europeos ni entre los distintos pueblos del mundo, sino todo lo contrario, muestran una grandísima homogeneidad con pequeños matices que son los que permiten conocer las migraciones prehistóricas que llevo a cabo la gran familia humana. A este respecto y refiriéndose a las poblaciones ibéricas, el responsable mundial del Genographic Project, Spencer Welles manifestaba:

Los vascos son genéticamente idénticos al resto de íberos. Tienen ligeras frecuencias distintas, propias de una población aislada de íberos.


c) La lengua indígena de Europa Occidental


A medida que los hielos glaciares fueron retrocediendo desde su cota máxima (hace unos 20.0000 años) hasta el área que actualmente ocupan  (hace unos 10.000 años), los europeos del refugio cantabro-aquitano volvieron a colonizar progresivamente nuestro continente y los países mediterráneos. Según las investigaciones de la arqueogenética, se extendieron por el norte (hasta Rusia y Escandinavia), y por el sur (norte de África hasta Túnez).

Es evidente que aquellos primeros colonos ya habían desarrollado desde hacía milenios un lenguaje oral para comunicarse, en complementariedad con el extraordinario lenguaje simbólico del arte paleolítico franco-cantábrico. ¿Es posible que aún queden restos de aquel lenguaje indígena en la toponimia de Europa Occidental? El reputado lingüista de la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich, Theo Venneman, así lo cree.

Venneman lleva años dedicado a la investigación de la lengua indígena de los primeros habitantes post-glaciares de Europa. Para ello se sirve de una llave maestra: el euskera.

Todas las lenguas tienen su origen en algún lado, muchas veces no sabemos dónde. Pero en la época que tratamos aquí, el euskera no había venido de ninguna parte, ya estaba aquí cuando llegaron las demás lenguas. Bajo este concepto el euskera es la lengua más antigua de Europa. Todas las otras lenguas son idiomas foráneos que vinieron del Este y que fueron tan influyentes, que podían imponer sus lenguas a los habitantes primitivos. […]    el euskera es la única superviviente de toda una familia idiomática europea.

Por tanto, y como indica Venneman, todo esto no quiere decir que solamente hubo una única lengua en toda Europa, sino diversas formas dialectales emparentadas entre sí (familia idiomática), de las que el euskera sería la única superviviente. Este hecho es constatable hoy en día en el País Vasco dónde las diferencias lingüísticas entre sus distintas comarcas son muy notables. 

Según Venneman, existen en Europa multitud de nombres de ríos, valles, lagos y montañas cuyas raíces no son de origen indoeuropeo, pero que pueden ser decodificadas a través del euskera. Parece ser que nuestros antepasados adjudicaron a estos elementos geográficos una designación meramente descriptiva como “rio”, “montaña”, “agua”, etc.; por tanto, los nombres no vendrían a significar otra cosa que lo designado.


Así por ejemplo, y según se desprenden de los estudios de Venneman presentados en la revista  Scientific American, las palabras vascas ibai (rio) y la palabra ibar(vega) se encuentran en los nombres de rios de toda Europa. En Serbia y Montenegro nos encontramos con el río Iban. En Hessen un río Ibra. Más al sur de Alemania dos ríos Ebrach y diversos ríos Eberbache. Al pie de las colinas de los Alpes esta el rio Ebersberg. O en Austria el río y la ciudad de Ybbs. En Francia nos encontramos con IvergnyIvernyYvré-l'évéqueEbréonEvruneEbersheimYvry-en-montagne y en el País Vasco IbarraIbarrolaIbarrekolandaIbardinAranibar... Sin olvidar el río Ebro que procede del prerromano Iber y que dio nombre a todo un pueblo, los íberos, y a la península ibérica.

En euskera ur significa agua: UrolaUrura (País Vasco); UrofiaHuriel (Francia); Ourte (Bélgica); Urwis(Polonia); Ura (Rusia); UrachUrbach (Alemania); Urula (Noruega).

Tomando como raíz la palabra vasca aran (valle)  Theo Venneman encuentra también abundantes topónimos en Europa que dan nombre a distintos valles: Arundel (Inglaterra), Arendal en Noruega y Suecia. En Alemania ArnachArnsbergArnsternAresburg y Ahrensburg. También Ohrenbach que antiguamente se llamaba Aranbach, además del alto del peñón del negro Palatino, antiguamente llamado Arnstein. Sin olvidar el Valle de Arán en la provincia de Lleida.

Finalmente la raíz vasca Iz (que entre otras acepciones tiene significación de agua) estaría en la base de unos 200 ríos europeos entre Noruega, Italia y Rusia.

En la misma línea de ideas que Venneman, el investigador y escrito vasco Josu Naberan ha realizado un estudio lingüístico en su libro Hitzen koba sobre la toponimia de la zona franco-cantabrica. Con una base de datos de más de 20.000 vocablos Naberan coincide como Venneman en afirmar que los primeros topónimos europeos son meros nombres descriptivos de las características geográficas del lugar que designan y que pueden ser decodificados a través del actual euskera.

El libro Hitzen koba ha surgido de una base de datos (unos 20.000 vocablos) de la toponimia de gran parte de Francia, Piamonte y Suiza, de las dos vertientes de los Pirineos y de ambas riberas del Ebro, de Cantabria y Asturias, más las del propio País Vasco actual. Estos topónimos me daban una serie de raíces que se repetían en todas partes, con leves variantes fonéticas. Cuando ví que dichas raíces eran considerables en número (han resultado ser alrededor del 80% del total de las raíces que conserva el euskera), me animé a escribir este libro sobre el origen de nuestra lengua. Una de las conclusiones evidentes es que los nombres de lugar no son más que descripciones exactas y científicas, de los lugares en cuestión. Josu Naberan

Otro investigador y lingüista, el armenio Vahan Sarkissian, está llegando a conclusiones similares sobre la lengua indígena de los europeos. Sarkissian, que es presidente de la Academia de Lingüística Internacional y director de la Cátedra de Filología románica de la Universidad de Armenia, lleva años dedicado al estudio comparativo entre el armenio y el euskera. Estos dos idiomas, a pesar de los 4.000 kilómetros que los separan, tienen una serie de similitudes sorprendentes que según Sarkissian evidencian que proceden de una familia idiomática que estuvo extendida por toda la Europa prehistórica:



Soy lingüista y me fijo sobre todo en las semejanzas que existen entre ambos idiomas. Hay más de cien palabras de uso cotidiano que no necesitan ni traductor. Además hay sufijos exactamente iguales que se añaden a las palabras como por ejemplo -tegi (lugar) o -ago (más) y con ello se hace difícilmente calculable el número exacto de coincidencias. ¿De qué número se puede hablar si con un simple sufijo ya se duplica el vocabulario? Entre el armenio y el vasco existen muchísimas semejanzas, incluyendo la fonética, gramática y una parte notoria del vocabulario. Estas coincidencias abarcan sustantivos, adjetivos, verbos... ¿Cómo es posible esto si hay cuatro mil kilómetros de distancia entre ambos pueblos? Se puede entender de dos formas. O bien los vascos se desplazaron desde Armenia a la Península Ibérica, o viceversa; o bien existió en la antigüedad una gran cultura que abarcaría desde los Pirineos hasta el Caúcaso. No le veo otra explicación”

Estas son algunas de las coincidencias lingüísticas recogidas por Sarkissian:

Ardi-arti (oveja), Argi-aregi (luz), Artza-arch (oso), Bits-bits (espuma), Elki-elkh (salida), Gari-gari (trigo), Gitxi-khichi (poco), Haritz-harrich (roble), Horma-orm (pared), Otz-oits (frio), Ordo-ord (llano), Buru-pur (cabeza),  …


d) La escritura de la Vieja Europa y el euskera:

Según la mayor parte de las teorías históricas de nuestros manuales escolares y enciclopedias, las primeras muestras de escritura de la humanidad tienen su origen de en la cultura sumeria. Sin embargo, en las ultimas décadas distintos descubrimientos arqueológicos cuestionan este planteamiento clásico. En Europa, estas evidencias se han encontrado en  las culturas de la Vieja Europa descubiertas por Marija Gimbutas y más concretamente en la región de los Balcanes, en la cultura conocida como Vinca, dónde se desarrolló un sistema de escritura sacra que antecede en 2.000 años al de los sumerios.

El profesor Harald Haarman, doctor en lingüística de la Universidad de Bonn, nos lo explica así en su libro Historia general de la escritura:


Los comienzos del uso de la escritura en la Antigua Europa se remontan a finales del VI milenio a.C. Con ello queda claro que se trata de un desarrollo autóctono que está a una visible distancia temporal de los inicios de la escritura en Mesopotamia; nada menos que dos milenios es lo que hay de los primeros testimonios escritos de la cultura Vinca y los más antiguos registros sumerios. Tan extraordinaria como la antigüedad de esta escritura es su vinculación con la esfera religiosa. La totalidad de objetos inscritos se encontraron en lugares de culto y de enterramiento, fuera de los asentamientos propiamente dichos.

Durante más de 1.500 años, desde finales del VI milenio hasta mediados del IV a.c., las distintas expresiones de la escritura de la Vieja Europa se desarrollaron sin aparente interrupción, hasta que alrededor del 3.500 a.c. terminaron por desaparecer debido a las ya famosas invasiones indoeuropeas. Sin embargo, hubo un pequeño islote cultural que resistió y mantuvo las tradiciones de la Vieja Europa otros 2 milenios más, nos referimos a Creta. En esta isla se han hallado evidencias de un sistema de escritura con signos muy parecidos a los de la región de los Balcanes. Tan parecidos que tienen más de 60 signos prácticamente idénticos.



Así nos lo explica Haarman:
En Creta se han encontrado numerosos ídolos femeninos del III y II milenio a.c., en su mayoría hechos de arcilla cocida y algunos de ellos contienen signos inscritos. Más de mil años después de la pérdida de la escritura sacra de la Vieja Europa, revive en Creta la costumbre de grabar inscripciones en ídolos femeninos. No puede haber ninguna duda de que las inscripciones de las figuras cretenses tenían la misma función que las de las figuras de Vinca: entraban en el contexto de rituales religiosos, especialmente del culto de los antepasados. Los signos que aparecen en las figuras cretenses inscritas pertenecen al sistema que se conoce como escritura lineal A.

[…] El estudioso que se toma la molestia de investigar de forma comparativa el elenco de signos de la escritura de la Vieja Europa y el de la escritura lineal cretense se ve de hecho recompensado; y es que el resultado es una larga lista de signos similares o idénticos. Más de sesenta símbolos individuales se encuentran tanto en la Vieja Europa como en Creta. Esto significa que cerca de un tercio del inventario de signos antiguo-europeos reviven en la escritura cretense lineal A.

Harman manifiesta su escepticismo en cuanto a la posibilidad de traducir estos signos a un lenguaje inteligible y así comprender su significado. Sin embargo, unos años después de la publicación de su trabajo, los profesores de la Universidad Complutense de Madrid Jorge Alonso y Antonio Arnaiz publicaron un libro (Minoicos, cretenses y vascos) en el que aseguraban que la lengua cretense (lineal A) podía ser descifrada a través del euskera.

Las traducciones que realizaron Alonso y Arnaiz, se desarrollaron a partir de los valores fonéticos que tradicionalmente se atribuyen a los signos cretenses, pero interpretándoles a partir del euskera. El resultado de aplicar este método fue comprobar que las frases que aparecían en todas aquellas estelas funerarias y objetos votivos describían perfectamente las creencias sobre la muerte que tenían las culturas de la Vieja Europa.

Algunas palabras se repetían hasta la saciedad en las transcripciones cretenses pero también en otras pertenecientes a las culturas íbera (España) y etrusca (Italia) que, según los investigadores, pertenecían a la misma familia idiomática y podían servir de modelo comparativo. Hablaban de una Diosa llamada Ama(madre en euskera), de una puerta (Ate) como sinónimo de sepultura, de las llamas (kar) y de la osuridad (bals). Es decir, al igual que la Diosa Mari de los vascos (y las diosas neolíticas europeas), la Diosa mediterránea regía el mundo subterráneo (de la oscuridad y el fuego), morada de los espíritus (útero de la Diosa) y a dónde acuden los fallecidos a través de la puerta que representa la sepultura para poder así renacer de nuevo. La obtención de estos significados en las traducciones, que encajaban como un guante con las creencias arcaicas europeas, demostraba así lo correcto del camino abierto. Así nos lo cuentan Arnaiz y Alonso:

El término Atano, la emblemática alusión a la puerta del más allá subterráneo, aparece repetida una y otra vez en las inscripciones ibéricas y etruscas. Por otro lado, la reflexión sobre algunas tradiciones cretenses conservadas anticipaba ya una comunidad cultural (iberos-etruscos-cretenses), que esperábamos se confirmase con las pruebas lingüísticas. […] Cuando comenzaron a surgir de los textos del lineal A alusiones a la Madre, la Señora, el infierno, los valles del más allá, el río de fuego, podían compararse sin lugar a duda las distintas fonéticas y tomar decisiones sobre los fonemas y signos silábicos utilizados en las transliteraciones.

[…] La sensación que en principio se recibe de las frases funerarias cretenses es la misma que las procedentes de iberos y etruscos: una espiritualidad sencilla, […] llena de confianza en las diosas de ultratumba. Los individuos que se enfrentan con el más allá expresan su fe en los poderes del infierno, que carecía de las connotaciones negativas de nuestra religión cristiana. El infierno cretense no es comparable al que se describe en la religión cristiana, aunque sin duda deben poseer algunos elementos comunes, pero en la vieja PUERTA neolítica reside la divinidad generadora de la resurrección y la fertilidad. […] Los familiares de los difuntos invocan también en la frase ritual buena acogida para el fallecido en los parajes adonde llega el espíritu del muerto. El infierno se sitúa como en el resto de los países mediterráneos investigados: tartesos, ibéricos, etruscos, en el interior de la tierra, donde en medio de la oscuridad corre un río de metal incandescente.[…] En Creta, durante el Neolítico, la costumbre funeraria había sido como en la península ibérica y el norte de África: enterrar los muertos en cuevas y refugios de las rocas. A veces se realizaban enterramientos masivos (cementerios), y posteriormente se construyeron en la isla tumbas con el aspecto de cavernas.





e) La lengua ibérica y el euskera

Para obtener estos resultados, Jorge Alonso había comenzado previamente descifrando el lenguaje ibérico a partir del euskera. Recuperaba por tanto la vieja teoría vasco-iberista sostenida por  múltiples autores peninsulares de los siglos XVI, XVII y XVIII y posteriormente marginada hasta nuestros días. Según esta teoría, el euskera sería heredera de la lengua primigenia que se habló en toda la Península Ibérica.

Siguiendo la estela de todos aquellos autores clásicos, Jorge Alonso centró su estudio en las frases funerarias inscritas en lápidas iberico-tartésicas. Tenía la esperanza de que se dieran las condiciones que había observado en la epigrafía de las tumbas etruscas, que contienen casi siempre las mismas palabras y son muy reiterativas en las expresiones (un ejemplo de lo que ocurre en nuestros propios cementerios, donde las dedicatorias son muy semejantes en sus referencias y redacción).

Transcribió entonces varias inscripciones funerarias al alfabeto latino en dónde se repetían insistentemente los vocablos "BALCE" y "ATIN":

BALCEATIN
BALCEATINTAE
BALCEKALDUR
ATINBELAUR
BALCEATINOE
BALCEATINISBETARTICEREBANEN




























Así lo relata Jorge Alonso:

No resultó especialmente difícil identificar en euskera los vocablos BALCE y ATIN que se repetían en las frases. BALCE (ibe) la comparé con BALTZ (vas) ="negrura". Tampoco la segunda, en su raíz ATE (vas) ="Puerta", que en este caso se hallaba declinada ATE-AN (vas) ="En la puerta". Algo más de tiempo llevó descubrir que ATEAN era uno de los nombres que usaban los pueblos hispanos pre-romanos para denominar la "sepultura". Según se desprende de los ahora numerosos textos descifrados, las gentes ibéricas creían que su espíritu, al depositarse el cadáver en la tumba, viajaba por el mundo subterráneo hacia un lugar más allá del "río de fuego", donde encontraba cierta morada junto a sus antepasados. De ahí que la sepultura era la "puerta" por donde iniciaba el viaje hacia su destino final. Poco a poco se reconocieron entre los distintos epígrafes otras equivalencias del léxico euskera, así como verbos, pronombres, artículos, numerales, que confirmaban la hipótesis del parentesco vasco-ibérico. Según se disponía de vocabulario seguro, es decir, perfectamente probado en diferentes textos, se acometían párrafos más amplios y más complejos. La interpretación de las frases arriba indicadas queda de esta manera.

Uno de los momentos más significativos del proceso de desciframiento fue la interpretación de una pequeña frase de la lista de Hubner, en su Monumento Linguas Iberica. Sorprendentemente se trataba de una pequeña Piedra de Roseta que había pasado inadvertida para los investigadores, no obstante de haber sido publicada en el siglo XIX. Estaba compuesta por dos frases paralelas, una en latín y otra en ibérico.

-HEIC. EST. SIT (latín)
-ARE. TACE. CE(NN) SAKARILN (ibero)

Su texto latino decía heic.est.sit (Aqui yace enterrado), pero debajo había otras tres palabras con la misma puntuación: Are.Tace.Cen. Partiendo del euskera comprobó que are.tace es como el vasco aratze (te hace yacer), y que cen equivale al vocablo vasco Zen (difunto). En consecuencia al interpretarlas desde el euskera, las palabras ibéricas tenían el mismo significado que las latinas.



Finalmente no podemos concluir este pequeño artículo sin hacer un recordatorio a todos los escritores e investigadores que, contra viento y marea, han intentado demostrar en sus trabajos que el euskera es la llave que abre la puerta hacia una comprensión más profunda y clarificadora de las culturas prehistórica europeas (y penínsulares). En este último sentido, aún hoy tienen vigencia las palabras del que fuera Director de la Real Academia de la Lengua Española, Ramón Menéndez Pidal, quién en un discurso ofrecido en Bilbao en el año 1921 ante la Sociedad de Estudios Vascos afirmaba: Tenéis la fortuna de que vuestro pueblo sea depositario de la reliquia más venerable de la antigüedad hispana. Otras tendrán más valor artístico, serán más admiradas y codiciadas universalmente, pero no hay otra que tenga la importancia de esta lengua, sin cuyo estudio profundo jamás podrán ser revelados del todo los fundamentos y los primitivos derroteros de la civilización peninsular, ni podrá ésta ser esencialmente comprendida.

Guillermo Piquero, noviembre del 2010.

Fuente :
https://www.europaindigena.com/2%C2%AA-el-neol%C3%ADtico/iii-la-cultura-tradicional-vasca/16-el-euskera-la-lengua-ind%C3%ADgena-de-europa/

lunes, 2 de abril de 2018

ABERRI EGUNA

Resultado de imagen para Aberri Eguna+cartelCada año, cuando se aproxima la celebración del Aberri Eguna, solemos detenemos a recordar la jornada en que se celebró por primera vez el ser parte de la patria vasca. Ha pasado mucho tiempo desde aquel 27 de marzo de 1932 y, aunque con el correr de los años sigue siendo una fecha por demás significativa, sería importante unir este año, a las reflexiones que podamos hacer sobre quiénes somos, la voluntad expresa de seguir construyendo como pueblo un futuro compartido basado en la libertad, la democracia y el respeto por los derechos de todas las personas, realizando un especial reconocimiento de la importancia que tiene para nuestra vida y desarrollo como pueblo,  el pleno ejercicio de la soberanía.

Editorial Vasca Ekin - Ekin Argitaletxea 
y Eusko Kultur Etxea - Eusketxe

lunes, 26 de marzo de 2018

EUSKERA

TOMADO DEL MURO EN FACEBOOK DE SANTI LORENTE
CON AUTORIZACIÓN DEL MISMO

DEL EUSKERA DE SAN FRANCISCO JAVIER 
O EL BIEN SOCIAL PROHIBIDO Y PERSEGUIDO

El euskera, una lengua que desde antes de la llegada del Imperio Romano ha sido hablada en este territorio, tal como lo reflejan, el geógrafo e historiador griego del siglo I aC Estrabón, quien apunta que un pueblo del Pirineo (el vascón) hablaba en una lengua diferenciada. De hecho, las primeras palabras escritas en euskera que se conocen coinciden con las primeras escritas en un romance hispano que todavía no se puede considerar como el romance castellano, en las Glosas Emilianenses de finales del siglo X.

En la exposición 'Navarrorum' del Archivo de Navarra se muestra una carta en la que San Francisco Javier afirma clara y rotundamente que su lengua nativa es el euskera. Sin embargo, hay aún quienes siguen manteniendo que la lengua del santo era en realidad el castellano. Se escudan en que el original de la carta se ha perdido y en que la lengua vizcaína la que se refería el santo era en realidad una forma de hablar castellano. El comisario de la exposición y especialista en la Navarra del siglo XVI explicó por activa y por pasiva que dicho planteamiento es insostenible desde el punto de vista histórico.

En enero de 1544, Francisco de Xabier enviaba desde la India una extensa carta a los jesuitas europeos. Entre otras cosas, les contaba las dificultades que tenía para evangelizar a los indígenas: “como ellos no me entendiesen, ni yo a ellos, por su lengua ser natural malabar y la mía vizcaína…”. Su carta llegó a Portugal en otoño de ese mismo año. Rápidamente se envió una copia a Roma. Allí, bajo la supervisión del fundador de la orden, Ignacio de Loiola, se tradujo al latín y a otros idiomas, y se distribuyó por diversas casas de los jesuitas en toda Europa. La versión francesa aparece a principios del año siguiente.

Parece un contrasentido que Francisco de Xabier afirmara que su lengua nativa era el euskera y que, como hizo también Ignacio de Loiola, siempre escribiera en castellano. Pero era lo que los vascohablantes que sabían escribir hicieron durante siglos. El famoso calígrafo Madariaga se quejaba de eso cuando, en su manual de escritura publicado en 1565, reprochaba a sus paisanos que no se sirvieran de su lengua nativa en sus cartas y negocios.

Como ocurre con la mayoría del centenar de cartas que escribió, el original de la carta no se ha conservado. Las versiones latina y francesa, además de traducirla, añaden una explicación que no estaba en la carta: la lengua del santo es la celtíbera que, añaden, “vulgarmente llamada vascuence”. Y es que todas las copias que se remiten al original contienen que la lengua del santo era el euskera, al que la mayoría denomina vizcaína y unas pocas vascuence. Pero en 1596, un biógrafo del santo, Tursellino, transcribe la carta en latín y afirma que el santo hablaba en lengua española (hispanice). Esta lectura errónea pasó a quienes en los siglos siguientes se basaron en su traducción, consolidando el error según la cual la lengua del santo sería la castellana.

En la exposición 'Navarrorum' se exhibe una copia procedente de los fondos jesuitas depositados en el Archivo Histórico Nacional. Tiene las mayores garantías de fidelidad al original por tres razones: se hizo en la misma época, se mantiene en el castellano original y, dado que se destinaba a los jesuitas castellanos, aragoneses y portugueses, tampoco hubo de ser culturalmente explicada.

En la Navarra del siglo XVI, el euskera es conocido como vascuence o lengua vascongada. En Castilla, no obstante, se le llama lengua vizcaína, ya que en la época Vizcaya es la expresión geográfica con que se conoce a todo el cantábrico oriental.

Entre los viajeros, políticos y gramáticos del siglo XVI no hay ninguna duda: hablar 'vascuence' o 'vizcaíno' es hablar en la lengua que ahora llamamos euskera. No es, como algunos han pretendido, una forma de hablar castellano. Cierto que en la literatura del Siglo de Oro se utiliza el 'hablar a la vizcaína' para referirse a la forma gramatical con que algunos vascohablantes nativos hablaban el castellano. Así, el 'vizcaíno' aparece como un personaje cómico incapaz de hablar correctamente el castellano. El Sancho de Azpeitia de El Quijote es el mejor ejemplo. Pero, ¿cómo iba a decir el santo navarro, universitario que hablaba cinco idiomas, que su lengua nativa y propia era un 'castellano roto'?

No hay duda. Hablar en vizcaíno es hablar euskera. Un par de datos. En 1555, el lingüista alemán Gressner aseguraba que “la lengua cantábrica, que hoy se llama vizcaína o vascónica…, ahora comúnmente se llama vascuence o vasco”. Por otro lado, un cronista que acompaña a Felipe II en su viaje a Pamplona en 1592 lo dice también con claridad: en Estella-Lizarra y en Puente la Reina-Garés entre el pueblo llano “se habla esta misma lengua vizcaína o vascuence”.

Es verdad que la afirmación del santo rompe estereotipos. Francisco pertenece a la élite social del reino (su padre ha sido presidente del Real Consejo de Navarra) y ha recibido una educación universitaria. Habla al menos cinco idiomas (euskera, castellano, francés, latín y portugués) y procede de una zona bastante castellanizada lingúisticamente. Pero en ella el euskera aún parece estar vivo. 

El arzobispo de Zaragoza y virrey de Aragón afirmaba en un libro de 1555 que el río de ese nombre marcaba la frontera lingüística entre el euskera y lo que él denomina aragonés: “Y conforme esto, el río Aragón los divide en la lengua vizcaína o vascongada… Sangüesa vizcaíno, Sos aragonés y así hasta Tudela”.

El santo no dice que, entre otras lenguas, también sabe euskera. Asegura que es su lengua. Muestra seguramente que nuestras ideas sobre el uso de las lenguas en la Navarra del siglo XVI (y, por extensión, en la Edad Media) están equivocadas por suponer que las lenguas en que una sociedad prácticamente analfabeta escribió sus documentos eran las mismas que se hablaban en la calle. Ahora sabemos que durante el Renacimiento el euskera era la lengua hegemónica del reino. En la ciudad y en el campo, entre las élites y entre las clases humildes, de forma exclusiva en el norte o conviviendo con el castellano en el sur. No se escribía, pero se hablaba. Casi un siglo después de la conquista española, el euskera seguía siendo la lengua habitual de aproximadamente ocho de cada diez navarros. Y en eso San Francisco Javier no se distinguía de la mayoría de sus paisanos.

En septiembre de 1918 , el bisabuelo del actual Rey de España Alfonso XIII, en el primer congreso de Euzko Ikaskuntza, la Sociedad de Estudios Vascos, celebrado en Oñati con el auspicio de las cuatro diputaciones vasconavarras (Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa) y presidido por él, aunque contradictoriamente sus gobiernos , en 1902 habían ordenado castigar a los maestros y en 1923 prohibieron el euskera en actos oficiales . Tuvo la cara y la osadía de lanzar un mensaje en clave de aviso que decía: “Cultivad vuestra lengua, el milenario y venerable euskera, joya preciadísima del tesoro de la humanidad, que habéis recibido de vuestros padres y debéis legar incólume a vuestros hijos”.

El 11 de septiembre de 2013 el Parlamento Europeo aprobó con 645 votos a favor, 26 en contra y 29 abstenciones un informe de protección de las lenguas minorizadas y en peligro de desaparición en Europa. En dicho informe se asume como valor esencial europeo el multilingüismo. Con esta herramienta se insta a los estados miembros a elaborar planes que fomenten el aprendizaje en edades tempranas de las lenguas minorizadas. De hecho, se incide en la importancia de aprender dos lenguas desde un punto de vista científico, ya que de esta manera, al ser bilingües, los niños y niñas tendrán más cualidades en el futuro para aprender más lenguas.

El fundador de UPN en 1978, Jesús Aizpún, faltando a la realidad histórica, decía que: “Navarra no tiene nada en común con los vascos, ni histórica ni lingüísticamente”, visión que dista mucho de la que tenía su padre Rafael Aizpún, quien en 1930 dijo que: “Navarra debe formar parte con sus hermanas en un Estatuto Vasco Común”.

Así la historia, y sus diversas lecturas verdad, lo que está claro que a pesar de la entrada de los Castellanos en 1512 , el euskera ha sobrevivido en la historia y hoy sigue por encima de todas las persecuciones y prohibiciones recibidas , he aquí algunos ejemplos:

1776: Se prohíben los libros en euskera.
1768: Se prohíbe el euskera en la enseñanza de las primeras letras (Real Cédula de Carlos III).
1772: Se prohíben los libros de contabilidad en euskera.
1801: Se prohíben las obras teatrales en euskera.
1803. Se establecen castigos corporales por hablar euskera en la escuela.
1857: Obligatoriedad de la escolaridad sólo en castellano. (Ley Moyano)
1862: Se prohíbe el euskera en toda clase de escritura pública.
1867: Se prohíbe el euskera en obras dramáticas (Real Orden de Isabel II)
1902: Orden que castiga a los maestros que enseñen en su idioma o dialecto. (R.O. de Alfonso
XIII y Romanones)
1923: Prohibición del euskera en actos oficiales. (Alfonso XIII y Primo de Rivera)
1925: Se retiran los libros de texto en euskera y suspensión de empleo y sueldo a quienes enseñen en dicha lengua.
1937: Prohibición de hablar en euskera.
1938: Prohibido el euskera en los registros.
1939: Prohibido el euskera en la rotulación de hoteles.
1940: Prohibido el euskera en tribunales y comercios.
1944: Prohibido el euskera en las escrituras públicas.
1947: Prohibido el euskera en las revistas.
1948: Prohibido el euskera en las escuelas.
1954: Prohibido el euskera en la radio.
1964: Prohibido el euskera en discos y en publicidad.

A principios de año, un dirigente de UPN, el parlamentario Sánchez de Muniáin, acusó al Gobierno de Navarra de favorecer a los medios de comunicación afines al Gobierno. La única justificación de tan grave acusación fue una convocatoria pública que, según establece la Ley Foral 18/1986 del Euskera, había realizado el Gobierno de Uxue Barcos. Estas convocatorias los gobiernos de UPN las realizaron entre 1992 y 2011, año en el que -arbitraria y unilateralmente, e incumpliendo la ley- las suprimió. 

Recientemente, el sindicato UGT realizó una interpretación, sobre una encuesta elaborada por Soziolinguistika Klusterra. En dicho estudio se afirmaba que el uso del euskera en las calles navarras es del 6,7%, y tanto el citado sindicato como UPN -y también el PP- utilizaron este dato para atacar al Gobierno de Navarra por su política lingüística y por supuesta desinformación, ya que la VI Encuesta Sociolingüística realizada por el Gobierno de Navarra afirmaba que el conocimiento del euskera por parte de la ciudadanía navarra era del 12,9%, siendo el uso del 6,6% de forma intensiva, habiendo un 5,6% de la población que lo utiliza, aunque menos que el castellano. 

Hubo acusaciones de manipulación y ocultamiento de datos, falta de transparencia… difícilmente sostenibles si tenemos en cuenta que todos estos datos fueron presentados en público y están disponibles en la página web de Euskarabidea. Lamentablemente, tanto el sindicato mencionado como los grupos de la oposición no solo mezclaron dos estudios completamente diferentes, sino que confundieron términos como conocimiento con uso. Imagínaos cuántos navarros conocen el inglés y cuántos lo usan en su vida cotidiana... Esta confusión solo puede deberse o a ignorancia interesada o a odio a una lengua navarra.

Hace casi un mes , ahora otro, se buzoneo en Tudela y algunos Pueblos riberos , un panfleto anónimo en el que se denunciaba la excesiva puntuación otorgada al conocimiento del euskera en la Ribera (¡2,7 puntos!). El panfleto, con el indisimulado objetivo de generar alarma social, trataba de trasladar la impresión de que el conocimiento del euskera está sobrevalorado, al presentarlo descontextualizado del resto de méritos, que suman 40 puntos, y donde los idiomas extranjeros son valorados en dos puntos cada uno.

Prohibir y utilizar el euskera como arma arrojadiza en la política navarra, es camino a ninguna parte. De que sirven tantas “javieradas” si ni siquiera se ama la lengua del Santo, amad al Santo y hablad y aprended su lengua y sereís libres de prejuicios y ataduras , o por lo menos dejad en paz a quienes si quieren o ya saben hablar su lengua , la lingua navarrorum.

Fuente: 
https://www.facebook.com/santi.lorente.58/posts/2021299991275068?pnref=story

domingo, 25 de marzo de 2018

LITERATURA VASCA / POETAS

LITERATURA VASCA / XABIER LIZARDI


En esta oportunidad compartiremos un interesante artículo sobre Xabier Lizardi publicado en la página de Cultura de la Diputación de Gipuzkoa. Conocer su vida 

A continuación transcribimos la nota, que puede también hallarse, visitando la siguiente dirección : http://lizardi.gipuzkoakultura.net/Lizardi_biografia.php

Jose Mari Agirre Egaña nació en Zarautz en 1896. Aunque pasó su infancia allí, casi toda su vida transcurrió en Tolosa. Debido a un traslado laboral de su padre, toda la familia tuvo que trasladarse a Tolosa, cuando él tenía alrededor de diez años. Finalizó los estudios de bachillerato en el colegio de los Escolapios de esa localidad.
En 1913, cuando tenía diecisiete años, falleció su padre, y por ello debió empezar a trabajar, al ser el mayor de seis hermanos. Sin embargo, no por ello abandonó su deseo, manifestado desde la infnacia, de estudiar abogacía, y cursó estudios de Derecho, como alumno libre, en la Universidad Central de Madrid, consiguiendo el título en 1917..
Su primer trabajo lo consiguió en el Banco de Tolosa, como auxiliar, pero en 1923 le propusieron el cargo de gerente en Perot, una empresa de Tolosa, y hasta su muerte desempeñó esas labores en esa empresa de redes metálicas.
En 1923, gracias a la seguridad proporcionada por el nuevo puesto de trabajo, se casó con Pakita Izagirre, a la que había conocido en sus visitas a Zarautz, y tuvieron cuatro hijos fruto de su amor.

La familia de Lizardi

Falleció joven, en 1933, cuando tenía 36 años, víctima de una enfermedad incurable en aquel entonces.
En 1923 la dictadura de Primo de Rivera hizo callar al movimiento abertzale que estaba en candelero en Euskal Herria, pero en 1927, en la época que se denominó la dictablanda, se reanimó el proyecto abertzale, prueba de lo cual surgió la asociación Euskaltzaleak en Arrasate ese mismo año. En aquella época dio a conocer José María Agirre su pluma con el alias de Xabier Lizardi, y tuvo gran importancia su liderazgo en el proceso de constitución de la sociedad Euskaltzaleak. Entre los años 1928-1930 fue su presidente y marcó las líneas maestras de la actividad de la sociedad en esa época: Euskal Egunkaria, Kirikiño Saria, Aur Egunak, Ikastolak, Errenteriako Olerti Eguna,...
Junto con sus actividades culturales, también se comprometió en la arena política, siendo secretario del Gipuzko Buru Batzar del PNV, en la época del primer Aberri Eguna de 1932 y del Estatuto de Estella.
Xabier Lizardi trabajó diferentes campos de la literatura: poesía, teatro y periodismo. Pero de entre ellos el que mayor fama le proporcionó fue, sin duda, la poesía, pues todos los críticos manifiestan unánimemente que su obra poética es la cumbre de la lírica vasca moderna..
Lo mejor de esa obra poética está recogido en Biotz-begietan (1932) y, tras su muerte, la sociedad Euskaltzaleak publicó Umezurtz Olerkiak, en el que se recogían los poemas escritos tras la publicación del libro anterior.

Umezurtz

La temática de los poemas de Lizardi gira en torno al ser, la vida y la muerte, la patria, el euskera y la tradición vasca. En lo que se refiere al estilo, está caracterizado por una expresión compacta y elegante, su modernidad y originalidad destacaban claramente entre sus coetáneos.
Entre su producción teatral, se conocen tres obras publicadas: Laño ta izar, escenificación poética de un cuento infantil. Segundo, Bi aizpak, la adaptación al euskera de una comedia francesa. La tercera, Ezkondu ezin zitekeen mutilla, es una comedia costumbrista, en la que critica tradiciones sociales, basándose en anécdotas de su propia vida.
Fue periodista, de hecho, fue el género que hizo famoso su nombre literario; sus numerosos artículos periodísticos fueron la expresión más directa de su incansable actividad en temas culturales, literarios o políticos.
De entre sus más de cien artículos de los años 1927 al 1933 se hizo una selección que la sociedad Euskaltzaleak publicó en 1934 bajo el título de Itz-Lauz. Gracias a este libro, y a la recopilación completa más recientemente editada,.se puede conocer la amplia temática de sus artículos en euskera y castellano: euskal egunkaria, ikastolak, cultura y literatura vascas, polémicas y críticas literarias.
Son destacables la elegancia, corrección e ironía del estílo de sus obras periodísticas. Se pueden apreciar los registros bien perfilados de la prosa de Lizardi. Sabía ajustarlos a sus deseso, a veces con una prosa culta, elegante, elaborada, otras veces, en cambio, con el lenguaje sencillo, directo y vigoroso del lenguaje hablado de todos los días.

LURDES OTAEGI

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En la página de poesía vasca, denominada Basque Poetry, es posible encontrar algunos de sus poemas. Su dirección es :   http://basquepoetry.eus/?i=poemak-es&b=1395


PAISAJE DE LAS ESTACIONES
Xabier Lizardi , 1930


IV. Rojo arenal


Recorrí el verano —mar de fuego—
en nave de agradable sombra
que ahora me hace tocar fondo suavemente:
es un arenal rojo y desierto.


(Tiene el mar, en su lejano horizonte,

al cabo de una hirviente ría de oro,
un arenal —pura sangre al tardecer—
donde se oculta dulcemente el sol...)



Echo el ancla en el Atardecer,
pongo pie en el Otoño...

             * * *


Subo de nuevo a mi montaña,
a la memoria vienen amados recuerdos...

Madre Tierra se ha desprendido de sus frutos;
pálido tiene el rostro, nublados los ojos.



A la vera del poco frecuentado camino de carreta
aún se vislumbra, perezosa, la hiedra en flor.

Aquí y allá, sobre las flores ya lacias,
las mariposas sorben su néctar...

Rojas mariposas de ajadas alas:
como las que envejecen sin amar.



Me falta brío y subo penosamente,
sospecho que empiezo a envejecer.

El otoño me debilita el aliento,
la hojarasca delata mis pasos con descaro,
la cuesta me oprime el corazón...
Me tumbo más fatigado que en otros tiempos.



            * * *
Estoy frente a un hondo barranco.

La vertiente está poblada de matas y helechos:
antaño verde, el bosque amarillea;
algunas motas de helecho rojo.

Lo que antes fue una cumbre frondosa
hoy parece una mina de hierro.

¿Se habrá cubierto de herrumbre la tierra,
o es que la sangre se me sube a los ojos?


 Corre un viento húmedo, molesto:
hace gemir a la tierra.

No hay rastro de insectos,
ni de sus zumbidos. Hace tiempo
que enmudeció Grillo el Poeta:
ahora lo ha hecho Cigarra la Holgazana.

 ¿A dónde váis, pajarillos, en bandadas,
tan presurosos por alejaros?

¿Acaso murió Ruiseñor el Amigo
y teméis
—temblor de alas—
llegar tarde a su funeral?



            * * *

 ¡Oh, qué triste
este decaer!

¡Nunca el día
se hiciese noche!

 Se extingue la luz de las estaciones del año,
y en mi alma resuena el eco del pasado.

¡Volved a mí, épocas que ya se fueron,
traedme cada una vuestro don:
una, la esperanza; otra, la resurrección;
la tercera, la plenitud de la vida.

De todas vosotras precisa mi corazón,
pues el eco de mis viejos versos me da nostalgia del pasado.

 (Invierno)
Haz que vea, Señor, hoy y mañana,
la temblorosa flor de árgoma.

      (Primavera)

Que vea los copos del joven manzanal,
cuna de la primavera.

Que vea aquellas parcelas de trébol
ofreciendo jarras de vino.
Que oiga al olvidado poeta
en su palacio de tierra en medio del prado...


 (Verano)

Antes de alcanzar la cima en que me esperas
(¡porque la vida ez tan hermosa!),
haz, Señor, que navegue en el dorado mar inquieto,
y sea la sombra mi esbelta compañera.

 (Otoño)

Y haz, Señor, que en una mañana de otoño tardío
despierte plenamente en Tí.

 Traducción: Xabier Lizardi / Koldo Izagirre
Versión original: URTE-GIROAK ENE BEGIAN

sábado, 17 de febrero de 2018

EUSKERA


HASTA CUANDO SE HABLÓ EUSKERA EN CATALUNYA Y ANDORRA

                                                                                          Por Aitzol Altuna Enzunza


El filólogo y etimólogo catalán Joan Corominas (Barcelona 1905– Pineda de Mar 1997) dejó escrito: “Los vascos han desempeñado un gran papel en el pastoreo pirenaico y no sólo los actuales vascos de Navarra, Soule y Vascongadas sino también los antiguos pastores vascófonos nativos del Alto Aragón y los Altos Pirineos gascones aún quizás del Pallars y el Valle de Arán, donde la muerte de los idiomas prerromanos es mucho más moderna de lo que suele admitirse”.

Corominas, el principal y más refutado investigador de la cuestión, explica que se hablaba euskera en varias comarcas de la Catalunya actual: “los nombres de parentesco vasco en el Alto Aragón y en el noroeste de Cataluña se encuentran en masa. Nos dedicaremos a estas comarcas: Ribagorza, Valle de Arán, Pallars, Alto Urgel, Andorra y Cerdaña. En ellas y en Aragón esos nombres (vascos) aparecen en masas tan grandes que ello nos da una sensación de gran seguridad y nos aporta elementos de comparación lo bastante numerosos para quitarnos a menudo todas las dudas”.

Los Pueblos euskaros que habitaban la Catalunya y Andorra:

El filólogo e historiador Ramón Menéndez Pidal (1868 La Coruña-1969 Madrid) en “Del elemento vasco en la lengua española” dejó escrito sobre el euskera prerrománico: “(…) lo hablan descendientes de Pueblos antiguos como los várdulos y caristios que nunca se confundieron con los vascones. Y no sólo esto; los ilergetes y los cerretanos de Aragón y de Cataluña, ya muy alejados de los antiguos vascones, hablaban una lengua afín a la de éstos”.

Era de la misma opinión el antropólogo Julio Caro Baroja (1914 Madrid-1995 Bera), el cual en su libro “Sobre la lengua vasca” y tras el estudio de distintas inscripciones en monedas, plomos y vasijas llegó a la conclusión de que: “el aquitano, el vasco actual y el idioma de los antiguos ilergetes, cerretanos y hasta mediterráneos de más al sur parecen tener cierto parentesco que no se puede explicar por influencias célticas”.

Ilerdenses: en la Lleida actual, de ahí el gentilicio.
Cerretanos: Al Este de los ilerdenses. Según Silio Itálico en su obra Púnica (s. I) estaban emparentados con los baskones. Pertenecían a este Pueblo los habitantes de los valles actuales de Sobrarbe, Ribagorza, Pallars, Urgel y la Cerdaña.
Andosinos: El griego Polibio en el s. II a. C. habla de andosinos y airenosinos que se relacionan con andorranos y araneses. Julio Caro Baroja en “Vasconiana” comentaba al respecto: “Podéis pensar que Andorra puede venir de anderri, es decir, que en el nombre antiguo entraría el componente “(h)erri” tierra o Pueblo en vasco, con un antropónimo, epónimo o teónimo que podría estar relacionado con “andi”. No de andosino (…)”. Sin embargo, el historiador, filólogo y lingüista Antonio Tovar (Valladolid 1911-Madrid 1985), decía que Vich en Catalunya era del Pueblo de los auscetani de Ausa, andonisini eran los de Andorra y areosioi los del valle de Aran. Las inscripciones en lápidas halladas en Escanau (Valle de Arán, Lleida, al norte de los Pirineos) presentan rasgos aquitanos que contienen al menos dos nombres euskéricos: Ilurberrixo y Anderexo. Andorra se documenta en la Alta Edad Media como: Annorra, Anorra o Annuria. Algunos núcleos pirenaicos dejarán el euskara por el catalán sin pasar por la romanización, es el claro ejemplo de Andorra.

El profesor y lingüista especializado en temas vascos Jacques Allières (1929 Toulouse-2000 Saint-Gaudens), en “Les Basques. Que sais-je?” señalaba que en la "Chanson de saint Foy" escrita en el siglo XI dice que: "Cisclaun`l Bascon que son d´Aran": "los euskaldunes de Aran aúllan"(…) para añadir: "Efectivamente son euskaldunes estos vascones que se oponen a los gascones".
El Valle de Aran pertenecía al Pueblo de los “ausko”, cuyo plural “auski” da lugar a la región de Aquitania. En este valle nor-pirenaico se pierde el euskara en el siglo XIII, en el Pallars se perdió en el siglo XI-XII (Corominas y Ferrán Soldevilla lo ratifican), así como en Noguera (Lleida, condado de Urguel en los s. XI-XII, capital Balaguer, entre Ribagorza y Pallars). En la zona de Cerdaña se habría perdido probablemente para el siglo V de la caída del Imperio Romano Occidental.

Los últimos lugares de Catalunya en hablar euskera, junto con el valle de Arán, serían Ribagorza (Baja Ribagorza pertenece a Zaragoza y Alta Ribagorza a Lleida) y el Pallars en Lleida, el cual está bañado por el río Nogueira y tiene su capital en Sort. Sobre estos territorios dice J. Caro Baroja en su libro “Sobre la toponimia del Pirineo aragonés”: “En el territorio de Sobrarbe, como en el de Aragón, se señaló un último reducto de los dialectos ibéricos, que llegaría a Ribagorza y Pallars, y que estaría representado por una serie de nombres de tipo vasco, los cuales sufrieron los efectos de una tardía influencia romance”.

J. Caro Baroja en el último libro mencionado explica que: “los nombres considerados vascos, los cuales fueron reunidos por don Ramón Menéndez Pidal con tanta escrupulosidad y rigor expositivo que pocos son los que han dejado de admitir su tesis. Se hallan éstos en zonas pirenaicas, de Huesca y Lérida, en donde se documenta una diptongación de o y e en nombres en que se veía el adjetivo gorri por un lado, el adjetivo berri por otro y unos sufijos -toi y -oi, abundanciales o de tendencia.
También se tenía muy en cuenta, como punto de partida, la terminación -otz, -otze = frío. Con relación a berri y gorri diré algo por mi cuenta luego. Ahora quiero recordar que en los abundantes sufijos en -ués y -ós relacionados con -otz, yo me atreví a ver, a veces, un elemento de tipo patronímico, y Rohlfs vio, también, un sufijo -ossus, unido a nombres latinos, galorromanos, etc. Los nombres son tan abundantes que es imposible enumerarlos ahora”

Joan Corominas lo concretaba y nos da el porcentaje de topónimos en euskara:
Comarca del Valle de Aran: 33% o 40%.
Comarca del Alto Ribagorza: 35%.
Comarca del Bajo Ribagorza: 15%.
Comarca del Alto Pallars: 54%.
Cuenca de Tremp o Bajo Pallars: 24%.
Cerdaña: 57 topónimos vascos.

Es decir, las zonas Pirenaicas más al norte conservaron mejor el euskara que las conquistadas por los hispano-musulmanes, donde tampoco se perdió del todo. Siguiendo al historiador ronkalés B. Estornés Lasa (1907-1999), tenemos al menos esta toponimia euskaldún:

- Del Ronkal al valle de Arán (en Lleida):
Benabarre, Zoriza, Quinboa, Lujiarre, Lascuarre, Luparre, Bizberri, Astu, Arbe, Axpe, Arbe, Cenarbe, Javierregay, Achar, Lizarra, Gistain, Eunate, Artaso, Artasona, Barosa, Ayerbe, Bisauri, Loarre, Aisa, Besos, Acon, Larres, Biescas, Escarrilla, Lanuza, Basaran, Bergua, Ara, Ecuain, Yaga, Arazas, Suelza, Barrosa, Yna, Ainsa, Gerbe, Nabal, Arro, Benasque, Ariste, Chia, Serraduy, Isabena, Barasona, Estada, Aren, Barruera, Escuñau, Esera, Bonaigua, Espua, Isona, Gurea, Biscarrués, Ardisa, Erla, Bolea, Arascués, Esquedas, Aniés, Sabayés, Belarra, Hirbike, Mascún, Guarga, Basa, Estron, Escaldes, Engolasters, Esquella, Aranza, Esabol, Escardars, Estana, Nabas, Cuart, Aña, Gurri, Maya, Bascara, Estiche, Jubierre, Ballobar, Escarpe, Algerri, Ibars, Aytona, Asco, Estanga, Urria etc.

- Desde Zona centro y Este de los Pirineos, del Bearne a Perpiñán en Catalunya:
Urgel, Garrotxa, Gurria, Gerri, Esterri, Aran, Illegerri, Muga, Arices, Arrabi, Arbizón, Art, Arudi, Aspe, Bastan, Bigorre, Esterre, Estibete, Irhaxe, Isabe, Ezeste, Laruns, Nabarrenx, Seberri, Sarrance, Urdos, Aramitz, Areta, Lana, Lurbe, Escot, Lescun, Etsaut, Ordos, Bescat, Aubisque, Aucon, Agos, Escubes Coarrece, Benejaco, Izabit, Estam, Aspin, Estarbielle, Estenoz, Ardet, Orla, Sentein, Aucacein, Herran Lacabe, Izaut, Astiz, Lescar, Monein, Meritein, Beárn, Benabarne, Garrotxa (Catalunya y Teruel), Estibeaux, Arzac, Lescar, Lez, Isabarri, Biescas, Maya, Muga, Lecarre, Bizberri, Ysabena, Ainsa, Escuain, Gardesse, Igon, Escaro, Aytua, Algerri, Gerri, Sahorre, Arria, Urbanya, Oix, Oñar, Ares, Belaitus, Ossau, Lourdias, Issor, Buci, Aressi, Lourdes...

- En Catalunya que no sea Pirineo por ejemplo:
Arbós (Figueras), Alós de Balaguer (Noguera), Báscara, Ibars, Araya, Artaj, Ager, Alguerri,Algar, Aldaya, Arteas, Bugarra, Tolosa, Zarra, Algarra, Garrancha, o Caroch (todos hacia la costa) etc. En Girona en la costa, el nombre anterior de Tossa de Mar en poca romana era Iturissa, que al menos tiene reminiscencia vasca.

Estos territorios donde se habló euskera en Catalunya hasta la Baja Edad Media, pertenecían entonces al reino baskón de Nabarra, tal y como lo explica en “Historia del reino de Navarra en la Edad Media” el historiador estellés José María Lacarra (1907-1987) cuando dice que Sancho Garcés I (905-925) contaba con el apoyo del conde Ramón de Pallars, su hermano de madre y de la familia Ximena que reinó en Pamplona-Nabarra en los siglos IX-X. Después sigue Lacarra: “(…) coincidiendo con la incorporación de Ribargorza (al reino de Pamplona-Nabarra), en 1025, algunos documentos aragoneses empiezan a citar Pallars entre los territorios sobre los que dominaba Sancho III el Mayor. Esto puede responder, simplemente, a que algunos territorios de Ribagorza, que el conde Ramón III tenía ocupado, pasaron entonces a depender de Pamplona”.

La condesa de Ribagorza era hermana del conde de Castilla y sobrina de Sancho III, siendo el condado acosado por el conde de Pallars que la había repudiado como esposa y por los musulmanes, pues Almanzor y su hijo Abd Al Malik, había llegado a principios del siglo XI hasta Roda de Isábena (condado de Ribagorza en su parte hoy aragonesa). Sancho III tomó las riendas del condado ribagorzano desde 1018 y la condesa abdicó en 1025 junto al condado de Pallars. Dio Sancho III el condado ese mismo año 1025 a su tercer hijo legítimo Gonzalo.

La pertenencia a Nabarra se mantiene hasta la muerte de Alfonso I El Batallador y la separación de Aragón (1136). Alfonso I El Batallador reinaba, según un documento que él mismo firma en 1131, tanto en el valle de Arán como “desde Belorado hasta Pallars y desde Bayona hasta Monreal”.

Fuente : https://lehoinabarra.blogspot.com.ar/2015/09/hasta-cuando-se-hablo-euskera-en.html