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martes, 25 de abril de 2017

Informe del alcalde Labauria

Pueblo de Guernica

Informante D. José de Labauria, alcalde de Guernica.
Antes de la guerra, Guernica tenía 6.600 habitantes. Población obrera unos 600 individuos. Antes de 1912, no había lo que puede llamarse “la gran industria”. La población vivía del comercio (todos los lunes se celebraba feria) que mantenía con los pueblos del contorno que hacían sus compras en Guernica. Había lunes en que afluían alrededor de cuatro mil y cinco mil personas de los pueblos. En 1912 se instaló, con subvención del Ayuntamiento, la fábrica de armas (pistolas “astra”) Esperanza y Unzeta, fábrica que más tarde fue disuelta en dos. Esperanza que se trasladó a Marquina, y Unceta y Cía. que continuó en Guernica. Otra fábrica —Amurrio y Cía— fue instalada hacia el año 1928, se hacían instrumentos y ajuar de cocina (cubiertos, vasijas). Había, además, una alpargatería La Industrial Vizcaína. En estas fábricas se empleaban unos 600 obreros.
Había seis escuelas nacionales; una (confesional) de párvulos fundada por las Emakumes, donde se enseñaba en vascuence; otra privada regentada por un maestro ex religioso (primaria y secundaria, también confesional); otra de niños (confesional y euskerica) regentada por los PP. Jesuitas Goikoetxea: otra privada (primaria y secundaria cristiana) regentada por una maestra; en Lumo una escuela de barriada de la Diputación; colegio de los Agustinos (primaria y secundaria); colegio de niñas (primaria y secundaria) regentada por religiosas carmelitas; Instituto de segunda enseñanza. Sólo en las escuelas de las Emakumes y de los PP. Jesuitas se enseñaba en vascuence. Estos (los jesuitas Goikoetxea —dos hermanos arratianos—) hicieron labor intensísima de cristianización y de vasquización desde que se establecieron a raíz de la disolución de la Compañía de Jesús: tenían su escuela en la casa Ziarreta.
Dos parroquias: la de Sta. María y la de San Pedro (ésta en Lumo). Había, además, las iglesias de San Juan, de las Josefinas, de las Carmelitas, de los Agustinos, de las Clarisas, de las Mercedarias (situada junto a Guernica, en el barrio de Axangiz).
Había 14 curas: tres en Lumo, cinco en Sta. María, el capellán de las Carmelitas; el de San Juan, el de las Clarisas, el de las Mercedarias, y dos libres.
Eran raros quienes no fuesen a la iglesia: hasta muchos de los rojos iban a la iglesia los domingos. Sólo alguno que otro alienígena, como algún barquillero o gitano, dejaba de cumplir con la iglesia.
En las iglesias se predicaba poco en vascuence: casi todo se había en castellano: el rosario, la enseñanza del catecismo, los cantos, la predicción. Los PP. Goikoetxea fueron lo que restauraron el uso del vascuence en las preces y cantos de la misa de las seis en la iglesia de Sta. María.
El Arcipreste Sr. Iturraran no era amigo del vascuence, aunque sabía hablarlo bien. Hacía harta política carlista españolista, como también lo hacían D. Secundino Obieta, D. Pedro Aboitiz, y D. Ramón Estefanía, D. Pedro Bilbao.
Había en el pueblo varias sociedades: Guerniquesa (apolítica, recreativa), y Centro vasco-español (monárquico), Círculo tradicionalista, Casa del Pueblo (socialista, reciente), Batzoki, Solidaridad de Trabajadores Vascos y U.G.T. La Sociedad Guerniquesa contaba muchos socios, el Centro vasco-español decayó mucho después del advenimiento de la República: ya apenas iba nadie. En el Círculo tradicionalista había poca gente. El Batzoki contaba unos 200 socios, todos afiliados al P.N.V. La Solidaridad de T.V. tenía más de 300 socios. U.G.T. tenía menos que Solidaridad de T.V.; pero no recuerdo cuántos eran. A la Casa del Pueblo acudía poca gente.
Había unos 2.800 votantes en el pueblo, siendo los más nacionalistas, a lo que seguían las derechas españolistas, ocupando el último lugar los rojos, según se vio en las elecciones de febrero de 1936. En la propaganda electoral las derechas emplearon toda clase de medios: los curas (ya mencionados), las carmelitas y las josefinas hicieron su labor de propaganda a favor de las candidaturas monárquicas. Los propagandistas derechistas anunciaban que el día de su triunfo los nacionalistas más destacados serían desterrados, los batzokis incautados, el nacionalismo declarado fuera de la ley, el clero vasquista enviado fuera de sus diócesis a los pueblos de Castilla y Extremadura, etc.
Antes del alzamiento de 18 de julio sabíamos que los tradicionalistas estaban armados; decíase que tenían formados sus cuadros militares y que en sus giras hacían instrucción militar. Constantemente se anunciaba su levantamiento.
No supe que los comunistas tuvieron proyectada ninguna revolución armada.
***
Hasta la mañana del día 19 de julio de 1936 no tuvimos en Gernika ninguna noticia del levantamiento militar-derechista contra el Gobierno de la República.
En Gernika nada de particular ocurrió en los primeros días del movimiento, no se alteró el orden público; ni los rojos hicieron ninguna manifestación, ni las derechas españolistas se movieron. A indicación de Bizkaia-Buru-Batzar, los dirigentes nacionalistas de Gernika requisamos el día 28 de julio los conventos de Josefinas, Carmelitas, Agustinos y Clarisas, pues había temor de que lo hiciesen los rojos.
Un mes después del comienzo de la guerra civil fueron hechas en Gernika las primeras detenciones de monárquicos: Obieta (carlistya), Iturriarte (carlista), Gezuraga (monárquico), Ojanguren (carlista) y Enderika (carlista) fueron los primeros detenidos. Fue por órdenes que venían del Gobierno civil de Bilbao, por lo que la Junta de Defensa municipal llevó a cabo estas detenciones. La Junta de Defensa, constituida hacia mediados de agosto, estaba formada por representantes de los partidos del Frente Popular y nacionalista vasco y de los sindicatos U.G.T. y Solidaridad de T.V.
A raíz de las primeras detenciones, media docena de significados monárquicos se ocultaron: entre ellos estaba el arcipreste Sr. Iturraran.
El número total de los detenidos en Gernika durante la dominación gubernamental fue de 37. Hacia el mes de abril lo que estaban detenidos en Gernika —nueve— fueron conducidos a Bilbao, donde obtuvieron la libertad cuando el Gobierno de Euzkadi los dejó en manos de las tropas franquistas que entraron en la capital vizcaína. Ningún muerto hubo. Por lo demás los afiliados a partidos derechistas gozaron en Gernika de completa libertad. El sacerdote D. Pedro Bilbao fue detenido por orden del comisario de orden público, y libertado a los pocos días. Fuera de este caso ningún sacerdote ni religioso fue molestado.
Los agustinos salieron espontáneamente de su colegio, cuando parte de éste fue habilitado para cuartel, y se instalaron en casas particulares.
A pesar de haberse habilitado para cuarteles tanto el Convento de las Clarisas como el Colegio de los Agustinos, en sus iglesias no se dejó de celebrar misa todos los días.
***
Las multas impuestas a los monárquicos y a comerciantes desaprensivos, durante la dominación gubernamental, sumaron alrededor de 10.000 pts.
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Próximamente a los ocho días de estallar la guerra civil, recibimos de las autoridades del P.N.V. órdenes de estar prevenidos para la defensa del Gobierno de la República. Por entonces también las mismas autoridades pasaron aviso a los Uri-Buru-batzar de atenerse a sus indicaciones en lo que respectaba al alistamiento de voluntarios, y no a otras órdenes.
***
En Gernika se instalaron los batallones vascos Loyola (en los Agustinos), Itxarkundia (convento de la Merced), Saseta (Agustinos) y Amayur (Agustinos).
***
En todo el tiempo de la guerra hasta el día 26 de abril de 1937 en que fue bombardeada la villa de Gernika, la vida fue normal en el pueblo, si bien aumentó la población en 2000 habitantes, a consecuencia de la evacuación de Gipuzkoa al entrar en esta región las tropas franquistas. Se instaló un servicio de asistencia social en los locales de la Sociedad Gernikesa. En aquello locales se daba de comer y cenar a más de 400 personas. Muchos otros vivían con lo que sus hijos y hermanos milicianos ganaban (el jornal mínimo era de 10 pts.), y se hospedaban en habitaciones requisadas, por la Junta de Defensa al principio, y por mí como alcalde después que las Juntas de Defensa fueron disueltas. Muchas personas estaban acogidas por familias patriotas y caritativas en sus casas: había familias que tenían acogidas en sus casas a tres y cuatro personas emigradas de Gipuzkoa. Casi todos lo que vinieron a Gernika a consecuencia de la evacuación de Gipuzkoa eran nacionalistas vascos: su comportamiento fue excelente, aún el de los no nacionalistas.
***
El día 26 de abril de 1936, lunes de feria en Gernika. Aquel día había en este pueblo unas diez mil personas.
Con frecuencia veíamos pasar y cruzar el cielo de Gernika numerosos aviones franquistas. En el monte Koznoaga había guardia permanente encargada de dar señales con banderas o con disparos de arma y de cohetes cuando aparecían aviones. En correspondencia con los guardias de Koznoaga había guardias en la torre de la iglesia de Santa María con teléfono directo a Gobernación (en Bilbao) encargados de dar señales de alarma mediante toques de campanas (toques lentos, cuando se quería anunciar alarma; repiqueo para anunciar peligro). Al mismo tiempo las sirenas de las fábricas anunciaban con su pitido la marcha o ausencia de los aviones de las cercanías de Guernica.
En la mañana del 26 se vieron muchos aviones hacia el lado de Mendata y Arbacegi. Muchos temían hubiese algún bombardeo en Gernika aquel día. Precisamente por ese temor prohibí que se celebrase el partido de pelota que, como era costumbre los lunes, iba a tener lugar en el frontón aquella tarde. También salieron muchos a las afueras por esa misma causa. Aquella mañana tuvimos en la iglesia de San Juan el funeral semanal que en sufragio de las almas de los caídos en el frente mandaba celebrar el Partido Nacionalista Vasco. Eusko-Abesbatza cantaba la misa de Requiem y demás cantos fúnebres. Aquel día oí última vez el Liberame de Perosi. A este funeral acudió aquel día, como siempre, numeroso público.
Al salir de la iglesia, fui a la Casa Ayuntamiento. Allí me visitó el intendente del frontón, a quien le comuniqué que suspendiese el partido de aquella tarde en vista del mal cariz que presentaba el cielo cruzado de aviones franquistas.
En Gernika teníamos seis refugios cuya construcción estaba terminada, y seis en vías de construcción. Los ya construidos: dos en la calle Asilo Calzada; dos en Talleres de Gernika; uno en los bajos de la Casa-Ayuntamiento y uno en la calle San Juan (en Casa de Loizaga). Los no terminados de construir eras estos; uno en el paso de Artekale a Barrenkale; uno en la Plaza de la República (en el Frontón viejo); uno en la Sacristía de San Juan; otro en la plazuela de la estación del ferrocarril. Había también otros pequeños refugios en casas particulares, como el de la casa de Arana, el de la Viuda de Ezenarro, etc. En todos esos refugios podían caber unas tres mil o tres mil quinientas personas.
Cuando estaba en la puerta del refugio (en el de la Casa Ayuntamiento) comentando con otras personas lo ocurrido, vi cómo se acercaban otros ocho aviones en la misma dirección que el anterior. Me metí dentro del refugio. A continuación, hasta las siete horas y cuarenta minutos de la tarde continué oyendo constantemente detonaciones sin número. La cuarta o quinta bomba que descargaron los ocho aviones que vi desde la puerta del refugio, cayó en la misma Casa-Ayuntamiento, derrumbándola totalmente. Pero el refugio resistió: sólo que los escombros nos cerraron la puerta y la ventanilla. Creíamos todos que íbamos a morir de asfixia las 360 personas que estábamos dentro. Los más eran ancianos, mujeres y niños. Un buen rato estuvimos sin luz, hasta que logramos desobstruir la ventanilla, y más tarde la puerta.
A las 7’40 de la tarde cesó el bombardeo aéreo de Gernika. Entonces salí del refugio, y vi que el pueblo era escombrera. Suponiendo fundamentalmente que las líneas telefónicas estarían deshechas; me trasladé a Mujica con el fin de dar cuenta de lo ocurrido, por teléfono, al Consejero de Defensa y al de Gobernación, y pedir que enviaran a Gernika el servicio de Bomberos de Bilbao, pues muchas casas de la villa foral estaban ardiendo. Volvía a Gernika y recorrí el pueblo. Vi que todo estaba lleno de escombros, muchas casas ardían y otras se estaban derrumbando. La gente, despavorida, alocada, entre lloros y gritos, corrían en todas las direcciones, huía a las afueras. Entre escombros había muchos cadáveres de personas que fueron ametralladas por los aviones de caza. Los que estaban en el refugio situado entre Artekale y Barrenkale (cabían en él unas 450 personas) fueron muertos todos, a consecuencia de una bomba que cayó en la carnicería Ribera y derribó el edificio a cuyo costado estaba adosado el refugio, desplomándose éste sobre los allí refugiados. Unos individuos que huían a las afueras, cuando empezó el bombardeo se echaron al agua desde el puente de Rentería, y allí, en el agua, fueron ametrallados por los aviones de caza y muertos en número de dieciséis, de veintitrés que eran los que saltaron al río. En Asilo Calzada (hospital) cayó una bomba, alcanzando el pabellón de ancianas, en donde parecieron las veinticuatro ancianas que había. En las inmediaciones de la carretera que sube de Gernika a Lumo estaban muertos y mutilados unos cuantos individuos (uno de los testigos me aseguró que contó trece; otro me dijo que él había visto siete). En la población urbana céntrica de Gernika quedaron ilesos tan sólo los siguientes edificios: la casa de la viudad de Olazabal, la de los Allende-Salazar (hermanos: Juan y Angeles), la iglesia de Santa María (la casa cural adosada a ella se quemó encendida por-bombas incendiarias). En los arrabales quedaron más casas ilesas, entre ellas la Casa de Juntas a la que no alcanzaron las bombas que cayeron en sus inmediaciones a unos 40 metros de distancia.
Fui a la Casa de Juntas a las 10 ½ de la noche a esperar a las autoridades que me prometieron llegarían de Bilbao. En efecto llegaron al Consejo de Gobernación D. Telesforo de Monzón con su señora, el Director General de Seguridad D. Fco. Arregui y el Secretario de Defensa Sr. Irala. Les acompañé por el pueblo. Gernika ardía por los cuatro costados: constantemente se oían detonaciones de las bombas incendiarias y de otras que, al ser lanzadas por los aviones, a la tarde, no habían explotado. Cuando bajábamos hacia la iglesia de San Juan, que también estaba ardiendo, D. Telesforo Monzón, todo emocionado, decía a su señora: “Ana Mari, begira. Au ez da ikusten bizixan bein baño”. Y me preguntó: “¿Cuándo ha cesado el bombardeo no se ha amotinado el pueblo?” -“¿Cómo amotinarse?” - “¿Quiero decir: a ver si después de retirarse los aviones enemigos, los supervivientes de esta catástrofe no han intentado llevar a cabo alguna represalia contra los partidarios de los criminales que han producido esta destrucción y esta hecatombe?” - “No; mire Ud. lo que están haciendo: ayudarse mutuamente en lo que pueden”. - “Así es nuestro pueblo!”.
Antes (a eso de las nueve de la noche) habían llegado dos brigadas de bomberos de Bilbao: pero nada pudieron hacer con las combas, porque la cañería del depósito de agua había sido destrozada pro el bombardeo.
A juzgar por el resultado de las informaciones abiertas durante nuestra permanencia en Bilbao, el número de víctimas causadas por el bombardeo en la población de Gernika pasó de mil.
A meda noche volvieron a Bilbao las autoridades o representantes del Gobierno de Euzkadi. Durante lo restante de la noche me dediqué a la obra de salvamento de los supervivientes cuyas vidas estaban en peligro y a ayudar a las brigadas encargadas de desescombro (las mismas que en aquellos días estaba dedicadas a fortificaciones en las cercanías de Gernika) y a la policía motorizada y a la urbana (ertzañak) que eran nacionalistas. No hubo saqueos ni represalias. Hubo algunos casos, rarísimos, de robo de algunas prendas, como gabardinas; pero no cosa de cuantía, según pude informarme.
En Gernika no había fuerzas rojas en la época en que fue bombardeado el pueblo; sólo había algunas compañías nacionalistas vascas: todos se dedicaron a trabajos de salvamento.
De los cuatro depósitos de gasolina que había en Gernika estaban ya vacíos tres: sólo contenía esencia el de Martínez, de a calle asilo Calzada; pero este depósito no fue alcanzado por las bombas ni por el fuego.
***
En Gernika no se registró ningún caso de represalias contra los partidarios del bando de Franco, aún en los momentos de más excitación popular producida a causa de los bombardeos de la aviación franquista.
***
En las iglesias las funciones religiosas y demás cultos se practicaron con toda normalidad durante el período gubernamental. Ninguna imposición hubo de parte de las autoridades civiles en lo que atañía a los ministerios eclesiásticos en cuanto a la predicación y demás aspectos de la actuación de los sacerdotes: éstos gozaron de toda libertad en el ejercicio de su ministerio.
***
El día 29 de abril entraron las tropas de Franco en Gernika. Yo estuve allí hasta la madrugada de aquel día. Vinieron los primeros batallones de la parte de Mendata, pasando por Axangiz y Rentería. Las únicas fuerzas gubernamentales que en Gernika había entonces (habían llegado la víspera a relevar a los batallones vascos) eran unos batallones santanderinos y asturianos. Estos opusieron resistencia a los requetés en el puente de Rentería.
***
El día de su entrada, los franquistas cogieron al literato vasco Lauaxeta en Gernika. Le fusilaron más tarde en Vitoria. En Gernika no había gente entonces. La población había huido fuera hacia Rigoitia, Koznoaga etc. Aquella mañana las sirenas de las fábricas llamaron a los obreros a trabajar, y muchos acudieron a los talleres; pero, al ver que los franquistas se acercaban, huyeron saliendo de los talleres y de las casas a las nueves aproximadamente de la mañana. Yo me marché a Sukarrieta. De aquí me trasladé a Bilbao.
***
Los franquistas han fusilado, que sepamos, a dos guerniqueses: D. Juan Carlos Iturri (socialista) y Briñas (socialista) y Víctor Alberdi (nacionalista) que se quedaron en Bilbao cuando entraron en esta villa los franquistas. Han aprisionado a muchos; pero yo no sé los nombres de más de los siguientes: D. Braulio Arzanegi, Carmelo Uribe, Juan Gezuraga, Hermanos Basabe (Juan y Cornelio) y Elías Ezkurdia, hermanos Alegría (Paco y Jose), Eulogio Arrien, Azpiazu.
La Roseraie (Ilbarritz), 2 de abril de 1938
(firma del comunicante)

Gernika
1936’ko Lorrallaren 26n (astelena) Gernikako mertatu-eguna. Egun orretan eguazan bertan 10.000notiñ baño geiago.
Goixenian ikusten genduzan Gernikako zeruetan frankistaren egaskiñak batera eta bestera ebizala, Koznoako mendijan egoan beste zeregiñik barik, gixon bat adierasten ikuxiñ, zuizkullu, ta zusiriskuakaz egaskiñen etorreria. Koznoako zaindariagaz batera egoazen Anda Mariko kanpatorrian, beste zaindari batzuk, eta onek eukan urrutizkiñ artesa Bilbaoko Jaindaritzagaz, eta onen agindua zan, kanpai bitartez iragarkia (astirotziak esan gura eban, kontu egona; kanpai otzak esan gura eban, arrizko aundia). Laudoletako adarrak jote ebenian ezau gura eban, egazkiñak alde ebela erri albotik.
Egun orretako goixian ziran, Mendata eta Arbazegi aldetik, ainbat egazkiñ ebizala. Askok uste eban egun orretan Gernika zuak artua izangozala.
Onegaitik ba, galozo neban arratzaldeko pelota partidua, astelen gustietan egoten zan lez. Baita notiñ askok, alde egiñ eban albo errietara, onexen bildurra gaitik. Goize atan euki genduzan, Deun Jonen txadonan, aste gustijetan bezela, egiten genduazan eleizkizunak, euzko gudarijen arimen gogo aldez, Jel Alderdijak eginduta. Eleizkizun onetan abestu eben askenengo aldiz, Euzko-Abesbatzako abotzak, Olaizola jauna artiskari zala, ze arratzalde onetan, txadon politan zu artua izan zan, Frankoren egazkiñ madarikatuak emon’agaitik. Beti lez eleizkizun onetara eldu zan notiñ ugarija.
Udaletxera juan nintzan, elizkizunak amaitu ondoren, Gernikan eguazan sei gordeleku amaituta, eta beste sei amaitu barik. Amaitutakoak onez ziran: Asilo Kalzadan kalean bi, beste bi, Gernikako landoletan, bat udal-etxe aspijan, eta beste bat Deun Jon Kalean (Loizagaren etxian). Amaitu bakuak, onexek ziran: Artekale, eta Barren-kale bitartean bat, beste bat, Euskal-zelayan, beste bat Deun Jon txandonako sakristarijan, beste bat geltokiko zelayan. Baita egoazan beste gordeku batzuk (txikijaguak) auxo-etxietan. Etxe jaube batzuk ziran, Arana, Ezenarroren alarguna, eta abar.
Gordeleku gustietan sartu leikiezan 3.500 notiñ.
Udaletxian neguala, da laurak eta aman minute zirala, entzun nebazan kanpayak astirotzu. Andik lasterrera, kanpaia otza zan, iragarten arrisku andija eguala. Urten neban leixora, eta ikusi neban egazkiñ franquista bat etorrela, Bizkargi menditik onuntz.
Etorren oso baju, emonagaz erakusten, berau, maimen da burrundada andijagaz, ekarrela karga izugarrija. Jartu zan “Udaletxe gañían, ipar alderuntz. Esan bera kerispia telatu gañían gañían sartu, eta berialaxe entzun neban durrundada isugarrija. Jatzi nintzen beko gordelekura. An eguan, oso beterik notiñez. Neguan gordeleku atian zer jasokozan esaten lagun batzukaz, da onetan gengozala barrura. Lerdu onetatik eta zaspirak da berrogeiraño, eustan besterik entzun egazkiñen durrundadak, bonba otzak, eta netralla zarata baño. Onek bederatzi barrabas egazkiñok bota eben lau, edo bostgarren bonba, udaletxian jausi zan, eta etxe an, osman jausi zan, baña gordelekua osorik galditu zan; bakar bakarrik onen atia, ta leiyua, gelditu ziran sarratuta Udaletxe zanari, egun eta euparraguakas da ustengendun, an giñan 360 atzo agure, ume, gizon, ta emakumeak, itoko giñala arnasa gabe.
Aldi baten egongiñan argi barik, eta arnasa faltan, baño Jaungoikoari eskerrak, eta lan asko eginda, ate, eta leiyua, erregi ta argitu gendun, gelditurik une batian aske. Arratzaldeko saspirak eta berrogei minutuetan gelditu eben euron lana Frankoren agindu pian eguasen doixtar egazkiñ madarikatuak. Lerduan urte neban gordelekutik, eta ikusi neban neure erri maitea eguala gustiz birrinduta. Usterik urratizkiñ arijak be jota egongo zirala, berialaxe juan nintzen, Muxikako urrutizkiñez enoteko jasorikua, Gudari-Zanigoa, eta Zaindaritzako buruaru, eta eskatzen, bialdu daizazela ainbar ariñen Gernikara, Bilbaoko bonberuak, ba uriko etxe geixenak erretan eguazan. Etarri nintzan berriz Gernikara, eta ikusi neban neure errija zana dena eguala birrinduta, etxiok sutan, beste batzuk lur jora, eta asko jausten zatika. ¡Au esan, gure uri polita! Gure erri ospetzua, eta, entzun andiko Gernika, esan agertzen iñundik.
¡Au tamalgarrija! Bertoko auso ziranak, eta bertora bizitzen etorrijak, alde gustielaruntz igezian ebilzan soroen antzera: malkorrak, ayenak, eta emakumiak, euron umeiak besoetan ebezala, alde egiten eben nora ezekijala.
Etxe jausijen aspijan eguazan, ildako gorputz asko, baita ere, erri onen alboetan: euren artian ugari ilziran ametrallauta. Artekale-barrenkale bitartian eguan gordelekuan, egongo zuran 450 notiñ, eta denak il ziran, jausi zalako bonba izugarrisko bat beronegza eguan etxe Erribera arategijan. Etxe au gordeku giñera hausi zan, eta an amaitu barik eguan lez, errez denak il ziran. Gordelu orretara hautia, galasota eguan neure agiñduz, ba len esandualez, amaitu barik eguan.
Gizon, da gazte batzuk doyazela igasian, bota ziran ogeta irutik, amesei ilak, eegaskiñen ametralladorakas.
Asilo Calzada deritxon geisotegijan, jausi zan bese bonba bat, arrapaurik emakume zarran bizitza, eta bertan gelditu ziran aspiratuta, ilda da, 24 atzo. (Etxe artan bizi ziranak) Gernika-Lumo’ko, bitxabalian, eguazan ildako asko. (Bertan egondako batek zenbatu ebazan anairu, beste batek ikusi ebazab saspi).
Gernika barruan osorik gelditutako etxiak onexek dira: Olazabal´en alargunarena, Allende-Salazar neba-arrebana, Andra Mari txadona (Aramburuen etxe-barrua, beronen kontran, zukatua izan zan). Kale Kantoitik kanpora, gelditu ziran osorik, euren artian, Lege-etxia, ez orraitiño bere alboetan jausi ezielako bonba aundi batzuk, baña zorionez ondo esarri bakuak.
Juan nitzan Lege-etxera, gaubeko amar ta erdiak inguruan, itxaroten gure agintarijari, eta berialaxe agertu ziran, Zaintzaren buru zan Montzón tar Telesforo Jauna, Arregi tar Pantzeska, erri zaindari nausija: eurakaz batera etorri zan Irala Jaunak, Agirren idaskarija. Lagundu nintzen, erri izandakua erakusten: Gernika sutan eguan lan alderdijetatik: esan entzuten besterik, zusko bonbaren zarata otzak, eta arratzaldian jaurtin dako, bonba explota bakuak, emoten eben durrundadak. Jon Deuna ixeneko txadonarutz goyazela (zutan eguan dauan).
Montzon Jaunak, guztiz arrituta esaten eutzan bere emastiari Ana- Mari, begira: au ez da ikusten bizitzan, iñor ere: eta itandu eustan ¿lan au amaitu dabenian, ezta errija zutindu, ta beren senetik urten?
Baña, selan zutindu, ta beren senetik urten? Erantzun neutzan. - Montzonek orduan, barriro esan eustan: esan gura dautzut: ia alde egin dabenian, arerijuan egazkiñak, bixirik geldituniko ausoak, ez daben egiñ, monarkiko, eta gaizkiñen adizkidiari, bihar estan bat, ikusirik errijaren amaya; ¡Ez! Erantzun neutzan: ikusi zazu zer egiten dabiltzan: lagundu batak bestiari, aleginduten. Ori da, gure errija. Ariñago, bederatziak aldian eldu ziran bonberu aldera bi Bilbaotik, baña eziñ lanik egiñ izan eben, zergaitik bonba aundi batek apurtu ebalako uren juan bidia.
Nire ustez nik daukadazan azalpenetatik, egun orretan ilgo ziran Gernikan egaskiñekaitik mille lagun baño geixago.
Gau erdijen juan ziran Bilbaora gure buru ziran gizonak, eta gau guztijan ibilli nintzan, batera, eta bestera, laguntzen beti, bear ixena eukanari, eta aginduten zer egiñ bihar eben bidiak aske eta garbi izteko.
Onetan lagundu eben, fortifikasinuetan ebiltzen langillak Gernika albuetan, eta baitabe, erri zañak, policia motorizada, eta ertzañako morroi zintzoak; onek abertzaliok ziralako. Esan gau atan, lapurretatik ez kalterik iñori egiñ. Gernikan ez egoan ezkertarren gudaririk bera erre eben eta bonbardeau zan bitartian; bakar bakarrik eguazan Eusko gudarosteko gudarijak, dan danok lan asko egiñ eben, askatu ta laguntzen sauritutakoari.
Gernikan ziran lau gasoliñe depositutik, iru utzik eguazan, eta lau garrena Martin abixenagaz esantuten zanak eukan apurren bat, baña oneri ez eutzan ikuturik egiñ bonbak ta zuak.
Txadonako eleizkizunak, eta bere autuetan, esan galazo ezertxo ere, dana egiñ eben bakez, gure agindupian. Gu´gandik, ezeben eleizgixonak, esetariko galasoterik eukiñ, errestasuna baño.
Dana zan bakia egazkiñak etorri arte.
Lorrallaren 29´n sartu ziran Gernikan Francoren gudarijak. Ni egon nintzen bertan goizalderaño.
Lehenengo gudarijak etorri ziran Mendata aldetik, igarorik Ajangiz eta Errenteri. Gernikan egon ziran gudari apurrak Erreterijako zubian arpegia emon eutzen, etozen, Italian, falangiste eta errizketeruari. Frankistak sartuziranian arrapau eben, olerkari aundija zan Lauaxeta gixajua. Lauaxeta geruago fusillau eben Gasteizen. Gernikan ez eguan orduan iñor be; ausoak alde egiñ eben batzubek Erregostiruntz, beste batzuk Kosnoagara, eta askok itxaso aldera. Goixe atan laudoletako adarrak lanera deitu eben, ta asko juan ziran dei´ra, baña ikusirik. Frankoren lagunak etozela, alde egiñ eben laudoletatik, eta eguazen tokijetatik bederatziak alderuntz. Ni juan nintzan Sukarrietarra, eta emendik Bilbaora. Frankistak fusillau dabez guk dakigula, Iturri tar Jon Karla eta Briñas (socialistak) baita Alberdi tar Bitor euzkotar zintzoa. Espetxeratu Aztzanegi tar Brauli, Uribe tar Karmel, Gezuraga tar Jon, Basabe tar anayak (Jon eta Korneli), Ezkurdia tar Eli, Arrien tar Eulogi, Azpiazu eta Alegria anayak (Joseba eta Pantzeska) ta abar. Onek gustijok arrapen ebezan Bilbaon euren sartu ziranian.
La Roseraie (Ilbarritz), 20-IV-1938

Fuentehttp://www.euskonews.com/0621zbk/gaia62102es.htmlResultado de imagen para gernika 1937

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