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viernes, 19 de enero de 2018

EUSKERA

En el blog de Mikel Burgui Uxue, Ujué atalaya de Navarra 


Viernes, 16 de enero de 2015


EN 1676 EL VASCUENCE ERA LA LENGUA COMÚN Y GENERAL EN UXUE, DONDE MUCHOS NO ENTENDÍAN OTRA 


 1676. Bajo los tejados de Uxue el

 euskara era la lengua común y general del 
pueblo  en el que muchos no entendían otra.
Foto Inocencio Muruzabal. 

















El día 8 de enero del 2015 estuve hurgando por Internet con las palabras “sermones en 
vascuence, Ujué”, y me llevé una agradable sorpresa:


En «Google libros» encontré el  enlace a uno en que se habla brevemente del nombramiento
de un cura para nuestro pueblo.

El libro se titula “La sociedad española en el siglo XVII: El estamento eclesiástico” escrito por
Antonio Domínguez Ortiz en 1970 - Editorial CSIC - CSIC Press - 273 páginas.

En la página 173 se habla de la práctica del clero de predicar en las lenguas vernáculas y 
encuentro que, entre otros ejemplos, relata lo que sigue:


“En una consulta de 1676 sobre la provisión del curato de Ujué (Navarra) que era de patronato
real, consultado el obispo y los examinadores sinodales sobre si el candidato debía hablar
vasco, conferida la materia con personas noticiosas, se halla ser necesaria la inteligencia 
de dicha lengua por ser la común y general de aquel pueblo en que muchos no 
entiendeotra”.

En nota de pie de página se dice que este asunto aparece en el AHN Consejos, libro 15270. 
En un principio entendí que era el Archivo Histórico de Navarra, pero tal cita lleva al Archivo 
Histórico Nacional en Madrid.
Pinchar para ampliar foto
En otro libro del mismo autor titulado "Las Clases Privilegiadas en el Antiguo Régimen" con 
ediciones en 1973, 1979 y 1985 de editorial Akal se repite el mismo texto.

Seguí indagando y encontré que José Garmendia Arruebarrena, miembro de Euskalzaindia 
ya mencionó en 1977 este pasaje en un artículo titulado “Mandato sobre predicación en lengua 
vasca (en Ujué, Navarra, 1676)".

Posteriormente nadie ha vuelto a citar este dato que pasó inadvertido para Apat Echebarne, 

Jimeno Jurío, para nuestro paisano Patxi Salaberri y para todos los que se han ocupado de la
 historia del euskera en Navarra.
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ACLARACIÓN RESPECTO AL NOMBRAMIENTO DE CARGOS EN EL PRIORATO DE 
UXUE  Y AL EUSKARA. 
Tras la invasión y conquista de Navarra (1512) fueron los reyes de Castilla los que nombraron
a los priores de Uxue que siempre fueron forasteros.

El Vicario y otro clérigo llamado de la Mesa eran nombrados por el Prior y también podían ser 
forasteros. Aquí es donde existía el riesgo de nombrar clérigos que no supieran vascuence ya 
que la feligresía no los iba a entender.

Ya lo advierte el documento: En 1676 y para ejercer en Uxue “se halla ser necesaria la
inteligencia de dicha lengua por ser la común y general de aquel pueblo en que muchos no
entienden otra”.

Los otros cinco clérigos del cabildo de Santa María de Uxue, también llamados beneficiados
o racioneros, eran por fuero naturales del pueblo y eran nombrados por el Rey o por el Prior
según en qué mes ocurriera la vacante.


Es obvio que en esta época los clérigos naturales de Uxue hablaban en vascuence como 
todos sus vecinos. Por lo tanto, había que asegurar que el Prior también supiese euskara.

CONSIDERACIÓN RESPECTO A LA FRASE DE 1676.

El vascuence es la lengua "común y general de aquel pueblo (Uxue) en que muchos no
entienden otra”.  “Frase corta y contundente que no deja lugar a dudas: Entrados ya en el 
último cuarto del siglo XVII el euskara era la lengua común y general de nuestros
antepasados.



Después de un documento de 1587 en el que se menciona a Uxue entre los pueblos de
la Alta Navarra que se expresaban en vascuence, tenemos otro de 1611 en el que se refleja
que el cirujano del pueblo pronosticó en euskara la gravedad de un enfermo ante sus vecinos.
Ver aquí.

Como es obvio, tal documento da fe de que el cirujano y los que estaban junto a él sabían
euskara pero no nos ayuda a saber si en 1611 el porcentaje de uxuetarras vascoparlantes 
se mantenía o había ido a menos.

En cambio, el documento que comentamos sí que disipa dudas y deja todo bien claro: En
1676 el euskara todavía era “la lengua común y general de nuestro pueblo en el que muchos
no entienden otra”.

DATOS PARA PENSAR QUE EL EUSKERA ESTUVO VIVO EN UXUE DURANTE TODO
EL SIGLO XVIII:

En rojo, el término municipal de Uxue.
Si en el año 1676 el vascuence era de uso general en 
Uxue y en el pueblo había mucha gente que no entendía
 otra lengua, es de suponer que los hijos y nietos de 
aquellos antepasados nuestros conservaron el idioma.

Tal suposición nos hace pensar que el euskara gozó de
una vitalidad semejante hasta por lo menos 30 o 50 años
más tarde con lo que nos ponemos ya casi a mitades del 
siglo XVIII.

Indicios según la toponimia de Uxue.

Patxi Salaberri cuando publicó su tesis doctoral sobre 
la toponimia de Uxue (1994) desconocía el dato de 1676.
Pues bien. Nuestro paisano, al tomar en cuenta la pureza con que se conserva la mayoría 
de los nombres de nuestro término municipal en la documentación de la época, dedujo que 
el euskara debió estar vivo en nuestro pueblo por lo menos hasta mediados del XVIII. 
(Más sobre la toponimia de Uxue pinchando aquí.)

Una uxuetarra euskaldún en 1719.

Jose Maria Jimeno Jurío en su “Navarra: Historia del Euskara” nos relata el testimonio de
María de Moriones mujer de Ignacio Aguirre vecina y natural de Uxue, la cual dice que en
1719, habiendo ido a Tafalla, fue testigo de la conversación que mantuvieron dos hermanos
de Bacaicoa en lengua vascongada, diciendo la testigo que ese es idioma que ella entiende 
y habla muy bien y que les entendió.








Uso de un libro en euskera a partir de 1720.
En la biblioteca parroquial de Uxue hay un ejemplar de un libro en euskara editado en
Burdeos: "Jesukristoren imitazionea" escrito por Mixel Xurio párroco de San Juan de Luz.
Es la traducción de la “Imitación de Cristo” de Tomas de Kempis libro muy utilizado por
los predicadores en todos los tiempos.

Pensamos que este "Jesukristoren imitazionea"  fue utilizado por los curas de Uxue
 como inspiración de sus sermones desde mediados del siglo XVIII ya que la primera
 edición de este libro es de 1720.
En un inventario de principios del siglo XX hay constancia de que en la biblioteca abacial
también hubo una Biblia en euskara, hoy en paradero desconocido.

Un indicio del año 1808:
Los franceses declaran que los montañeses que atacaron a un oficial suyo en Tafalla
eran de Uxue y que los reconocieron por su lenguaje, lo que sugiere que hablaban en
vascuence.

FINALES DEL SIGLO XVIII: PRINCIPIO DEL FIN DE LA PRIMACÍA DEL EUSKARA
EN UXUE.

En el año 1778 se dirimió un pleito entre los receptores eclesiásticos vascongados y 
los castellanohablantes para decidir en qué pueblos de Navarra hacían falta peritos o 
escribanos que supieran vascuence.
En la documentación de ese litigio nuestro pueblo fue clasificado entre los que no 
necesitaban que tales cargos fuesen vascoparlantes.La linea a partir de donde era 
necesario saber euskara para ejercer el sacerdocio o ser notario se puso más al norte 
de Uxue.

Eso no quiere decir que los uxuetarras hubieran olvidado el euskera para 1778, sino que la 
población ya entendía castellano. Si ya entendían castellano no hacía falta que los curas 
(ni los notarios) supiesen vascuence.

Se estaba dando un proceso de sustitución. En cuanto una población era capaz de entender
el castellano, nada de curas ni escribanos para atender en euskara.

CONCLUSIONES:

- En 1676 el vascuence era la lengua común y general de Uxue, donde muchos no entendían
 otra.
- Hay indicios que nos hacen pensar que en Uxue se siguió utilizando el euskera hasta, por
 lo menos, principios del siglo XIX.
- Para poder saber con precisión la cantidad de hablantes y el nivel de uso del euskera en
 nuestro pueblo entre 1700 y 1810-20 solo nos falta encontrar documentos tan rotundos y 
clarificadores como el de 1676. Porque haberlos, seguro que los hay.
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Para una información más extensa de la historia del euskara en Navarra y los motivos de
su regresión, pinchar aquí.
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Una versión mas resumida de este artículo ha sido reproducida en la revista quincenal
 "La Voz de la Merindad".

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Bibliografía utilizada para redactar el presente post:


- La sociedad española en el siglo XVII: El estamento eclesiástico. Antonio Domínguez Ortiz.
 1970.
- Eslaba aldeko euskararen azterketa toponimiaren bidez. Patxi Salaberri Zaratiegi, Bilbao:
 Euskaltzaindia, 1994.
- Navarra:Historia del euskara. Jimeno Jurío. Editorial Txalaparta 1997

En cuanto al Priorato de Santa Maria la Real de Uxue:

- Temas de cultura popular nº63, Jimeno Jurío- Ujué.1979.
- Ujué medieval. J.J. Uranga. 1984.
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NOTA DE INTERÉS:
Este tema de 1676 lo veréis mas desarrollado, con más datos conseguidos tras ir a las 
fuentes de archivo, si pincháis en este enlace.

Fuente : 
http://ujue-uxue.blogspot.com.ar/2015/01/en-1676-el-vascuence-era-la-
lengua.html?spref=fb&m=1

domingo, 31 de diciembre de 2017

RITOS TRADICIONALES

UR GOIENA, UR BARRENA: UN RITO TRADICIONAL DE NAVARRA PARA COMENZAR EL NUEVO AÑO

reloj-a-medianoche

2016. urtea amaitzeko egun gutxi falta den honetan, interesgarria iruditu zaigu MIKEL BURGUI gure uxuetar lagunak duela 3 urte idatzitako post hau berriro ere hona ekartzea. Izan ere, gure blogean noizbait (https://martinttipia.com/2016/02/25/himnos-silbidos-y-nacionalismo-banal/#more-1586) Michael Billig britaniarrak sortutako “nacionalismo banal” konzeptua aipatu izan dugu, eta hemen haren adibide nabaria dugu.
Aski da Bidasoa edo Auñamendiko bortuak zeharkatzea, bi aldeetan euskaldunak eta nafarrak izan arren, urte amaiera espainiar eta frantses moduan ospatzen dugula ikusteko. Bitxikeri hutsa eman dezake, baina gure egunerokotasunaren islada baino ez da: nekez berreskuratuko dugu gure Estatua, nekez emango diogu gure euskarari dagokion lekua, nekez iraungo dugu nazio eta herri bezala…. egunero espainiarrak eta frantsesak bezalaxe jarduten baldin badugu. Premiazkoa da honen inguruko gogoeta sakon bat egitea. Bejondeizuela….

Cada 31 de diciembre los medios de comunicación nos suelen dar la tabarra con eso de comer las doce uvas mientras suenan las campanas de medianoche en un reloj de Madrid.
Mientras suenan las doce, muchos paisanos nuestros suelen estar mirando la televisión desconociendo que en Navarra existe un rito propio, distinto y tradicional de comenzar el año: El del agua nueva.
Hemos logrado resucitar y extender la tradición de Olentzero (tradición muy navarra que se conservó en Lesaka, Leitza..) pero no este rito de año nuevo que todavía es desconocido para muchos.
El rito y su desarrollo.
El 31 de diciembre los mozos de los valles de Baztán, Basaburúa, Imoz, Larráun, Burunda y Araquil iban a la fuente de sus respectivos pueblos y esperaban a que las campanas dieran las doce de la medianoche.
En cuanto daba la hora, recogían en jarras las primeras aguas del año y se las llevaban primero al cura, al alcalde y luego a los vecinos, recitando delante de cada puerta coplas en euskara (“Ur goiena, ur barrena”) y recibiendo un obsequio a cambio. Este rito todavía se realiza en Urdiain.
———-
Lo de ur goiena y ur barrena tiene su cosa. Era creencia ancestral en muchas civilizaciones que sobre la bóveda de los cielos había agua pues de lo alto llovía. De ahí lo de ur goiena (agua de lo alto).
También se creía que bajo la corteza terrestre había un gran lago interior de donde procedían los manantíos. De ahí lo de ur barrena(agua interior).
Por ello la invocación a las dos aguas: a la de arriba y a la de abajo antes de beber esa nueva agua recién brotada de la fuente en el mimo momento que empezaba el año.
Las palabras ur (agua) urte (año) y urtats (aguinaldo) tienen la misma raíz etimológica.
La partícula ur (agua) es la primera silaba de la palabra urte, año en euskara. Urte equivaldría al ciclo del agua durante las cuatro estaciones, o sea el ciclo que que en castellano llamamos año.
Dentro de una mentalidad totalmente euskaldún existe un nexo entre ur y urte. Ur berria además de ser el agua nueva, equivaldría a urte berri o año nuevo.
Tras medianoche de urteberri, o año nuevo, los mozos iban de casa en casa en cuestación ofreciendo el agua nueva (ur berria) recogida en jarras. Es decir el año nuevo (ur te berri) manado en forma de agua (ur) de la fuente. A cambio recibían un aguinaldo que en muchos sitios de la Alta y Baja Navarra se le llama urtats. Las primera visita y letrillas eran para el cura y alcalde, y luego el mozo con más dotes de bertsolari iba improvisando una copla en cada casa cantando los demás mozos el estribillo.
…………..
Invitación a revivir este rito aunque sea entre los de casa.
Hoy, el agua nos llega a todos los domicilios y no tenemos que ir a la fuente a traerla. Ni necesitamos que nadie nos la traiga….
Pero en vez de esas uvas, bien podíamos seguir la tradición y cada 31 de diciembre esperar a que den a las doce de la noche y sea el primer minuto del nuevo año, para beber el primer agua que brote de ese grifo, esa fuente, que tenemos en cada casa.
Ur, agua, es de quien procede el año, urte. Bebiendo la primera agua bebemos el primer instante del urte, del año que empieza….
Beber agua es una manera de recibir la mejor dádiva de la Madre Naturaleza (Ama Lur) ya que el agua de ríos, fuentes y lluvia se convierte en la fertilidad que hace nacer y florecer plantas y cosechas.  
Siendo nosotros mismos agua en un 70% y las tres cuartas parte del planeta agua también, el acto de beber agua en el mismo momento es una manera de hacernos uno con Ama Lur (que literalmente significa Madre Tierra) y con quienes están haciendo lo mismo en esos instantes..
……..
Ya sé que en la nochevieja actual lo que se lleva es el brindis con champán, (o cava) y el salir de parranda después.
Llevar a cabo la sugerencia de revivir esta vieja costumbre navarra es compaginable, nos llevará poco tiempo y evitará atragantarnos con eso de las uvas.
————
El método “casero” de seguir esta costumbre pudiera ser así: Una persona (la madre, el padre) en cuanto den las doce y sea año nuevo, llenan una jarra de agua del grifo y la reparten a la familia que la bebe recitando lo de “ur goiena, ur barrena”.. “urteberrion”
                                        —————-
Recordad que cuando deseéis un feliz año nuevo diciendo “urteberri on“, debajo de la frase hay una antiquisima alusión a ur, agua, y al ciclo del agua urte que en castellano equivale a año.
…………
Como regalo para el oído, ahí van Pantxo ta Peio cantando coplas de Ur goiena Ur barrena:
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ZORIONAK TA URTE BERRI ON UXUETIK 
Recibid desde Ujué mis mejores deseos para el nuevo año.
………………
ENLACES DE INTERÉS
En el siguiente enlace podréis ver el folclore de invierno del film “Navarra. Las cuatro estaciones”, en el que a partir del minuto 12:54 aparece  el rito de “ur goiena ur barrena” tal como se celebraba en Urdiain por 1970:
En el vídeo podréis ver que Jose Maria Satrústegui, párroco de Urdiain, junto a alcalde y concejales salen a la puerta a recibir el ur berria, el agua nueva que la beben mientras los mozos les cantan las letrillas tradicionales..
—————
Si queréis profundizar más en lo relativo al rito del agua de año nuevo podéis bajar un PDF con un interesante estudio de Jose Maria Satrústegui que fue párroco de Urdiain aquí.
Seguidamente un enlace donde se comenta, con vídeo y todo, el acto de “ur goiena ur barrena”comienzo del 2015 en Urdiain: blog de Mikel Nazabal
-MIKEL BURGUI-

domingo, 24 de diciembre de 2017

EGUBERRI ZORIONTSUA ETA URTE BERRI ON !!!

¡ FELIZ NAVIDAD Y BUEN AÑO NUEVO !



    2017ko Abendua
     Diciembre 2017 




Ekin Argitaletxea - Editorial Vasca Ekin 
El autor e investigador Eneko Tuduri,
durante la presentación
PRESENTACIÓN DEL LIBRO "PINTURAS MURALES DE SAN SALVADOR DE GALLIPIENZO", DE ENEKO TUDURI



Desde la Argentina acompañamos con el sentimiento y nuestro pensamiento a Eneko Tuduri, frente a los murales de la Iglesia de San Salvador de Gallipienzo-Galpentzu Antiguo. 


Acompañamos su obra tan meritoria e importante para la valoración del patrimonio cultural de Nabarra, y la admiramos y agradecemos profundamente desde nuestro corazón. Es un honor y homenaje para la Editorial Vasca Ekin la meritoria y generosa entrega del trabajo de este investigador para su sello editorial. “¡¡Las campanas de Nabarra pueden sonar gozosas!!”

El autor durante la presentación



La presentación reflejada por el Diario de Noticias

miércoles, 13 de diciembre de 2017

POESÍA Y FÚTBOL


Gabriel Celaya sabía que un poeta, ante todo, le debe fidelidad a su poesía. Es lo poco que trae al mundo bajo el brazo, será el pan de cada día, y lo único que se llevará a la tumba. Puede odiarla o incluso maltratarla, pero nunca traicionar su lealtad. Ese día, el poeta estará perdido, no le quedará nada en los bolsillos, habrá muerto. Por eso maldijo la poesía como lujo cultural, y a todos esos poetas neutrales que se lavaban las manos. Por eso maldijo la poesía que no tomaba partido; la suya siempre lo tomó: ser poeta, para él, nunca fue un oficio, sino una conducta. Celaya sabía que, como el poeta, el hincha podía odiar sus colores en algunos partidos, o incluso maltratar el escudo tras algunas derrotas. Pero nunca podía traicionar la fidelidad a su club. Ese día, el aficionado estaría perdido, no le quedaría nada en los bolsillos, habría muerto.

Por eso él decidió tomar partido: cinco días después del segundo encuentro de la final del Campeonato de España de 1928, le dijeron que Rafael Alberti había escrito una oda alabando la actuación de Ferenc Platko. Celaya bajó al quiosco y se hizo con un ejemplar de La Voz de Cantabria. El poema ocupaba toda la portada de aquel 27 de mayo. Cuando terminó de leerlo, su primer impulso fue agarrar la pluma; pero se contuvo: un contraataque necesita de una mínima pausa para ser letal. «Nadie se olvida», había escrito Alberti, y Celaya tampoco olvidaba. Él también había estado en la grada del Sport del Sardinero en el primero de los partidos y había visto con sus propios ojos los goles de Mariscal y Samitier. Y el fortuito encontronazo entre Platko y Cholín que había inspirado la oda. Reconocía la valentía del portero al volver con aquel aparatoso vendaje; pero de ninguna manera que el Barcelona hubiese arrancado un empate solo por sus paradas.

Releyó la oda y no encontró rastro de los penaltis no señalados a su favor. «Nadie se olvida», había escrito Alberti, o quizás cada uno olvida lo que no quiere recordar. Por no olvidar, Celaya incluso recordaba los dos partidos que habían jugado contra los culés en la fase de clasificación del grupo III: en Les Corts, la Real había tenido que hincar la rodilla ante un contundente 4 a 1, pero en Atocha habían demostrado estar a la altura con un épico 5 a 4. Tampoco olvidaba el segundo encuentro de aquella final: un desempate jugado dos días después que había vuelto a terminar en empate, con goles de Kiriki y Piera. Y empatado también a expulsados: Guzmán por parte de los catalanes y Cholín, de los donostiarras.

Mientras cerraba el periódico, todavía no había campeón. El F.C. Barcelona debería esperar hasta el 29 de junio para saber si se quedaba el trofeo en propiedad. Siete futbolistas txuri-urdineshabían sido convocados para los JJOO de Ámsterdam. Ninguno culé, ellos ya eran profesionales. De eso tampoco hablaba la grandilocuente oda de Alberti.

«Nadie se olvida», había escrito Alberti, y Celaya, por no olvidar, recordaba los balones que se colaban en la fábrica de su padre. Múgica tenía una sede pegada al estadio de Atocha y, «como entonces se jugaba bombeado», solía contar Celaya, «nos rompían los cristales a pelotazos. Recuerdo la conserjería llena de balones, que mi padre no devolvía si no le daban cinco duros por cada uno».
UN CONTRAATAQUE POÉTICO
El 25 de agosto de 1984, El Diario Vasco anunciaba que, en San Sebastián, se avecinaban jornadas de fútbol y fiesta. Ese día arrancaban los multitudinarios actos para conmemorar el 75 aniversario de la Real Sociedad. Por la mañana, se había programado una misa en Santa María, a la que siguió la inauguración de la exposición fotográfica en el Museo de San Telmo, y la proyección de una película con los mejores momentos de la historia del club. A última hora de la tarde, la Real se enfrentaría en Atocha, en partido amistoso, al Boca Juniors.
Benito Díaz, Amadeo Labarta, directivos, exfutbolistas y periodistas habían acudido al acto. También un poeta de pelo cano y rizado, y sonrisa bonachona. Finalizada la proyección de la película, Iñaki Alkiza lo llamó. Un poco avergonzado por los aplausos, Gabriel Celaya subió al estrado y se plantó frente al micrófono. Desdobló un papel con mano temblorosa y se lo colocó a la altura de la cara, como si quisiera esconderse tras él.

Casi cincuenta años después de aquella final de 1928, Celaya decidió que había llegado el momento de contraatacar poéticamente a la oda de Rafael Alberti. «Mi Real Sociedad», escribió Luis de Andia en El Diario Vasco al día siguiente, «como titula Gabriel Celaya los apresurados versos escritos —a petición de Gloria Abanda—, y con motivo del aniversario que hoy abre sus celebraciones oficiales».

Y continuaba:
«Gabriel Celaya, hincha confeso de la Real Sociedad, leyó allí mismo el poema. […] Visiblemente emocionado, la garganta se le atascó al ir a leer el poema dedicado a aquellos jugadores con los que viajó a Santander: «Está dedicado, sobre todo», —dijo— «a la Real de mis años de infancia. Jugadores que para nosotros —casi se ahoga en un sollozo de emoción, respira y musita aun con el temple descontrolado— eran dioses». Se exculpa Celaya: «Me pongo cursi y hasta me emociono…». Y lee una bella poesía con sentimiento y forofismo».

Mientras recitaba el poema, con el rostro parapetado tras el folio arrugado, Celaya dibujaba aspavientos con el brazo derecho en el aire que acompañaban el vuelo de sus palabras:
Recuerdo que de niño, socio de la Real,
desde la grada Norte, les veía jugar. 
Y siempre con apuros contra la Real Unión.
¡René Petit, Patricio, Gamborena, Emery! 
Nunca había manera de meterles gol.
Ni Yurrita, ni Jauregui podían conseguirlo.
Ni Izaguirre y Arrate defendernos al fin.
Y recuerdo también nuestra triple derrota
en aquellos partidos frente al Barcelona
que si nos ganó, no fue gracias a Platko,
sino por diez penaltis claros que nos robaron.
Camisolas azules y blancas volaban
al aire, felices, como pájaros libres,
asaltaban la meta defendida con furia
y nada pudo entonces toda la inteligencia
y el despliegue de los donostiarras
que luchaban entonces contra la rabia ciega,
y el barro, y las patadas, y un árbitro comprado.
Todos lo recordamos y quizá más que tú,
mi querido Alberti, lo recuerdo yo,
porque estaba allí, porque vi lo que vi,
lo que tú has olvidado, pero nosotros siempre
recordamos: ganamos. En buena ley, ganamos
y hay algo que no cambian los falsos resultados.
EL POETA SIN LIBROS
Un poema puede ser fulminante como un contraataque y acuchillar al lector cuando menos se lo espera. Un poema puede cantar la victoria que siempre esconde una derrota.

Gabriel Celaya sabía que ser un poeta de verdad daba miedo porque el verdadero poeta no se canta a sí mismo, sino que asume la pena de todo lo existente. Mientras que Alberti había alabado al héroe, él elogió al nosotros, al equipo. Sabía que daba miedo decir en voz alta lo que el mundo se empeñaba en silenciar, pero nunca se calló los robos arbitrales fuera ni dentro del campo. Su poesía era un arma cargada de futuro, y siempre le fue fiel. Como fue fiel a su amor por Amparitxu. Y a su romance con la Real Sociedad. El día de su boda, solía recordar, el padrino había sido Eduardo Chillida, no solo un escultor de talla mundial, también portero de la Real en la temporada de 1943.

El 12 de junio de 1984, acudió invitado a la presentación del libro La Residencia de Estudiantes, en Madrid. Celaya se sentó junto a Rafael Alberti y charlaron de libros, de los desengaños de la vida, de los años luminosos que habían vivido en aquella residencia junto a Lorca, Unamuno, Neruda o Machado. Celaya recordó la buhardilla donde había montado la editorial Ediciones Norte junto a Amparitxu. Donde había nacido la poesía social. Donde habían traducido a Rilke y Rimbaud. Recordó las 300 pesetas que pagó a Cela por su Viajes por la Alcarria, y los dos poetas rieron. Ninguno de aquellos dos hombres canosos y arrugados se parecía a los dos jóvenes que, aquel lejano 20 de mayo de 1928, habían acudido al Sport del Sardinero para ver el primer partido de la final del Campeonato de España, y lo habían inmortalizado a base de odas.

Ese mismo año le concedieron el Premio Nacional de Literatura. Sin embargo, el galardón no evitó que tuviese que vender todos sus libros —doce mil ejemplares— a la Diputación de Guipúzcoa para costearse los gastos de su enfermedad. «Tras vender la biblioteca de Gabriel», contó Amparitxu a los medios, «ahora vivimos exclusivamente de de muy pequeñas cantidades que recibimos de su editor». Malvivió en la pobreza sus últimos años. Perdió la sonrisa y el apetito. Morir no le daba miedo, pero envejecer lo aterrorizaba.
BRAZALETES NEGROS POR EL POETA TXURI-URDIN
En su entierro, el 20 de abril de 1991, Camilo José Cela dijo: «Es vergonzoso que Celaya haya muerto en la indigencia. Era un poeta importantísimo que debería haber ganado lo suficiente para tener una mínima holgura económica». Pero Celaya había sido un poeta de verdad, de los que es mejor silenciar. En su poema Despedida dijo que quizás cuando muriese, alguien diría: era un poeta, y el mundo, siempre bello, seguiría girando sin conciencia.

Y siguió girando.

El día de su funeral, por la mañana, Amparitxu dio el último paso a su lado y lanzó sus cenizas en Hernani. Celaya había pedido que no las lanzasen al mar, no fuera a ser que una gaviota despistada volase demasiado bajo y se las comiera. Aquella tarde se jugó un partido que, sin duda, no se hubiera perdido: derbi vasco en la Catedral. Aquella tarde —triste, deslucida, enlutada—, «los equipos salieron juntos al terreno de juego», se leía al día siguiente en ElDiario Vasco«luciendo los blanquiazules brazaletes negros en señal de duelo por la muerte de Gabriel Celaya». Los donostiarras no pudieron completar el homenaje con una victoria, aunque eso, a Celaya, poco le hubiera importado: siempre supo que un equipo de fútbol, más allá del triunfo o la derrota, es el reflejo donde se mira su pueblo.

Fuente : http://www.panenka.org/miradas/la-contraoda-del-poeta-txuri-urdin/